Escuchar grandes y hermosas armonías es como un baño del alma. Purifica de todas mancha, de todo lo malo y mezquino, eleva al hombre y lo pone de acuerdo con los más nobles pensamientos que es capaz y entonces comprende con claridad todo lo que vale, o más bien, todo lo que puede valer. Cuando oigo música mi imaginación juega a menudo con la idea de que la vida de todos los hombres y la mía propia no son más que sueños de un espíritu eterno, decía Schopenhauer.
Por Amandititita
MÁS EN Opinión
Pedro Mellado Rodríguez
El diablo mostró su rostro en Tequila y Teuchitlán, Jalisco
""En el fondo de muchas de estas historias el argumento principal es el miedo, que paraliza a muchos ..."
Fabrizio Mejía Madrid
El PRIAN va a Washington
""A pesar de que sean del PRI y PAN que han pedido que los marines invadan a México, no me esperaba e..."