El costo oculto de los alimentos de origen animal en la calidad del aire

01/03/2026 - 6:33 am

La crisis ambiental tiene causas concretas, y una de las más relevantes es la ganadería industrial. Este sistema intensivo contribuye de manera significativa a las emisiones de gases de efecto invernadero, la contaminación del aire, la deforestación, la sobreexplotación de los recursos y el agotamiento del agua dulce. Frente a este escenario, seguir consumiendo como si no hubiera consecuencias ya no es una opción. La buena noticia es que existen alternativas accesibles y sostenibles que nos permiten reducir nuestro impacto ambiental.

Diversas estimaciones señalan que la ganadería es responsable de alrededor del 15–20 por ciento de las emisiones globales anuales de gases de efecto invernadero. Un estudio llamado Global Environmental Change publicado en el año 2020 determinó que las dietas veganas generan las menores emisiones per cápita en el 97 por ciento de 140 países que fueron estudiados.

Una dieta vegana puede hacer la diferencia

Cuando se comparan alimentos con el mismo aporte proteico, la desproporción es más que evidente: la carne de vacas emite hasta 90 veces más gases de efecto invernadero que los chícharos, por ejemplo, que es uno de las fuentes de proteína que se están utilizando más para crear productos a base de plantas comerciales. Aún así, se sigue presentando a los productos de origen animal como indispensables e irremplazables.

La realidad es que incluso las opciones animales consideradas de “menor impacto” superan a las fuentes vegetales más intensivas. El desequilibrio se profundiza si se mira el panorama completo: mientras la carne, los lácteos, los huevos y la acuicultura aportan apenas el 37 por ciento de la proteína alimentaria y el 18 por ciento de las calorías, concentran entre el 56 por ciento y el 58 por ciento de las emisiones de gases de efecto invernadero asociadas a la alimentación.

Springmann et al. (Nature Communications, 2023) estiman que adoptar una dieta vegana podría reducir las emisiones agrícolas globales entre un 84 por ciento y un 86 por ciento para 2030, aparentemente anualmente. Los números no solo informan; cuestionan directamente la lógica de lo que seguimos poniendo en el plato y que realmente sí puede hacer la diferencia lo que elegimos comer.

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Las dietas basadas en plantas tienen un impacto positivo importante. Foto: Vegan Outreach

Una crisis de salud pública

La contaminación atmosférica no es sólo un problema ambiental, sino una crisis de salud pública. Entre 108 mil y 236 mil muertes prematuras al año en todo el mundo podrían prevenirse reduciendo la contaminación atmosférica. Lo que a menudo se pasa por alto es el papel de nuestra alimentación en esta ecuación.

El metano, generado principalmente por la digestión de animales rumiantes criados para consumo, es un potente gas de efecto invernadero, mientras que el amoníaco proviene del estiércol y fertilizantes aplicados a los cultivos. Ambos afectan directamente la salud humana: el metano puede alterar el ritmo cardíaco y la respiración, e incluso causar la muerte si la exposición es prolongada; el amoníaco irrita las vías respiratorias y los ojos, y en altas concentraciones puede provocar daño pulmonar o ceguera.

La ganadería industrial es una fuente importante de emisiones que empeoran la calidad del aire. Adoptar una alimentación basada en plantas no sólo beneficia al planeta, sino que es una medida concreta que podemos tomar para proteger la salud humana.

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Katia Rodríguez

Katia Rodríguez

Licenciada en Biología, su trabajo está enfocado en buscar la justicia social y la interseccionalidad entre las distintas luchas. Los últimos años ha dedicado sus esfuerzos a defender los derechos de los animales y actualmente se desempeña como Gerente de Campañas en México para la organización internacional Vegan Outreach.

Lo dice el reportero