Una cadena de extravagancias comienza con la pasión de los emperadores chinos por coleccionar grillos en pequeñas jaulas que son obras de arte y termina en una doble exposición de fotografía y pintura en la que Irma Griza y Martirene Alcántara, cada una a su manera, nos hacen ver y sentir el puerto de Mogador. La extravagancia creadora es una de las formas del deseo.
Por Alberto Ruy-Sánchez
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