Pablo Alarcón Cháires

Las policías comunitarias de Michoacán

El 19 de mayo, el periódico Excelsior publicó un artículo de opinión de Pascal Beltrán del Río titulado “Caminos de Michoacán: Los ejércitos irregulares del crimen organizado”, referido a las policías comunitarias y los grupos de autodefensa que están surgiendo en el estado de Michoacán. Sin tapujos ni pudor dice que “La formación de éstos obedece a la expansión del Cártel Jalisco Nueva Generación, una mafia local que se ha ido convirtiendo en un cártel regional…”. Su doxa no se fundamenta en entrevistas a los actores involucrados o una visita a la región en conflicto. Por la lectura que se hace de su contribución periodística, ésta surge de una epifanía mediática producto de imágenes televisivas de encapuchados con armas de alto poder que se mueven coordinadamente en convoyes, que colocan retenes, que incendian vehículos y que utilizan trascabos para aislar la región. Según él, estas policías comunitarias que en teoría protegen a la población de delincuentes, realmente son “los ejércitos irregulares de los grupos delictivos enfrentados”.

Se entiende que ante las oleadas de imágenes televisivas y el cerco informativo sobre la compleja situación que se vive en la Tierra Caliente michoacana, la ciudadanía se forme su propia explicación de los hechos. Pero no se justifica esta actitud en un articulista que sin el conocimiento mínimo indispensable del problema, se atreve a emitir ya no una opinión desinformada, sino una acusación de tal magnitud. W. Churchill decía que “en tiempo de guerra, la verdad es algo tan valioso que debe ser cuidada por un guardaespaldas de mentiras”.

Recientemente el periodista uruguayo Carlos Fazio presentó en la ciudad de Morelia su libro titulado “Terrorismo Mediático: la construcción social del miedo en México”. En él refiere el papel que desarrollan muchos medios informativos y periodistas para crear intencionalmente falsas percepciones de la realidad mintiendo, ocultando y tergiversando información. La estrategia de la desinformación ha venido a ser un arte de guerra que facilita la imposición de agendas que han llevado al derramamiento de sangre y la imposición de políticas represivas que en circunstancias normales la ciudadanía rechazaría.

Según Fazio, el “proceso de intoxicación” que desde los medios de comunicación confunden y manipulan a la ciudadanía, también está determinado por la falta de información de lo que realmente pasa, lo que facilita la conducción de actos de guerra y represión a espaldas o con aprobación de la sociedad sumida en el pánico.

Esto justamente sucede en Michoacán. Es irresponsable declarar abiertamente la relación de la policía comunitaria de la Tierra Caliente con el crimen organizado. Y es que estos grupos de autodefensa difícilmente pueden ser catalogados como “ejércitos irregulares del crimen organizado” como lo refiere Beltrán del Río por las medidas que están emprendiendo, debido a la desesperación, impotencia y abandono por parte de las autoridades, organizaciones sociales, intelectuales y la sociedad en general.

Entre estas medidas están: 1. Han solicitado el apoyo del gobierno estatal y del federal; 2. Criticable, pero pretenden enviar cartas de auxilio al Senado estadounidense y al Presidente Barack Obama; 3. Están solicitando la intervención de Amnistía Internacional; 4. Se ha mencionado enviar una comisión a la Organización de las Naciones Unidas; 5. Están siendo apoyados internacionalmente desde Estados Unidos y Europa; 6. Organizaciones religiosas justifican su aparición; 7. Los integrantes de estas policías comunitarias están solicitando desde sus inicios la presencia del Ejército y la policía federal; 8. El día de ayer domingo, hubo manifestaciones públicas multitudinarias en los poblados de Tepalcatepec y Coalcomán en respaldo a sus policías comunitarias; 9. Muchos michoacanos justificamos su surgimiento ante el aumento de la delincuencia organizada, la impunidad existente hasta en la propia ciudad de Morelia y otras del estado, y el olvido o la aparente complicidad dentro del propio gobierno.

La llegada del General Alberto Reyes Vaca como titular de la Secretaría de Seguridad Pública de Michoacán supone mayor presencia militar en el estado. Según el titular de la Secretaría de Gobernación, Osorio Chong, el nuevo Secretario será el más poderoso en el país dado que tendrá injerencia en el Ejército, la policía federal, la estatal y las municipales.

Por declaraciones del Subsecretario de Gobernación de Michoacán, Fernando Cano Ochoa, se pretende “desactivar a las autodefensas”. Quizá sigue los consejos del derechista ex presidente colombiano Álvaro Uribe Vélez, quien se pronunciara contra los grupos de autodefensa recomendando enfrentarlos con severidad y a tiempo, durante su participación en la Reunión Nacional de Municipios celebrada hace unos días en nuestro país.

Pero surgen cuestionamientos: ¿y qué harán respecto al crimen organizado?, ¿la “limpieza” empezará por la casa?, ¿por qué se maximizan los conflictos que a su parecer representan las policías comunitarias y no sus beneficios?

Esperemos que la cordura sea uno de los atributos del Secretario Reyes Vaca y que su llegada sea el preludio del mejoramiento de la seguridad que los michoacanos perdimos desde hace varios gobiernos.

Pablo Alarcón Cháires

Nació en Morelia, Mich. Estudió biología y cursó una maestría en Manejo de Recuros Naturales en la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo. Actualmente labora en el Laboratorio de Etnoecologí... Ver más

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