Juan José Martínez Bolaños

¿Prevención social de la delincuencia? ¡Eso es cosa del pasado!

En los últimos tiempos se ha puesto de moda hablar de prevención social de la delincuencia, especialmente en México, ya que durante la anterior administración federal (2006-2012), las políticas públicas del Estado para atender los problemas de criminalidad en el país, se centraron principalmente en el “ataque frontal” de los delincuentes, la utilización de la fuerza pública a través de su más potente representante, el Ejército, y el ejemplo punitivo de los miles de delincuentes detenidos y abatidos, que después se presentaban pomposamente como trofeo, en aquel relumbrante hangar de la Policía Federal, cosa que hoy ya no vemos.

Ahora cambió el discurso, y este gira alrededor de la prevención social de la delincuencia, e incluso se lanzó en el pasado mes de febrero, la “nueva” estrategia bautizada como Programa Nacional para la Prevención Social de la Violencia y la Delincuencia.

Incluir la palabra “prevención” en los discursos políticos es relativamente sencillo; hacerla, aplicarla y que verdaderamente de eficaces resultados no lo es, y tan no lo es, que se estudia científicamente desde hace mucho tiempo.

La Criminología es la ciencia que se encarga del estudio de las conductas antisociales; de sus causas y sus consecuencias, con el fin –entre otros– de prevenirlas.

Entendamos la conducta antisocial, como aquella que ataca, destruye, infringe, daña, deplora o que está en contra de la sociedad donde vive, de sus normas, leyes o costumbres, es decir, en la mayoría de los casos, los delincuentes.

Según Antonio García-Pablos De Molina, estudioso español de la criminología, esta “estudia el crimen, la personalidad del criminal y el control social para evitar esta conducta; además, trata de suministrar información científica, contrastada sobre la génesis, dinámica y variables del crimen desde lo individual hasta lo social, así como los programas de prevención y tratamiento del ser antisocial”.

Hacemos énfasis en tres palabras del concepto anterior: “criminología”, “científica” y “prevención”. Resulta clave acentuar estos tres aspectos, ya que justificamos con esto que la prevención de la delincuencia, científicamente es competencia de la Criminología. Vamos entendiendo que hacer prevención del delito es más complejo que simplemente repetirlo en discursos políticos, nombres institucionales y/o de programas de Estado.

Entonces, con estas someras notas introductorias de lo que es la Criminología, aquí recopilaremos algunos preceptos de lo que se tendría que hacer en un verdadero programa de prevención social de la violencia y delincuencia:

Es más eficaz hacer prevención del delito atacando sus causas, que endureciendo las penas. Los sectores clave con los que se debe trabajar son el económico, científico, político, religioso, familiar y administrativo.

En el orden económico se debe evitar la escasez y el alza en los precios de las sustancias alimenticias básicas, esto previene mejor que el mismo Código Penal, la comisión de delitos contra la propiedad.

El contrabando se debe atacar reduciendo las tarifas fiscales; se debe gravar más la producción de ciertos productos no sanos como el alcohol, y dejar libre de impuestos los productos de primera necesidad. Se debe mejorar la infraestructura urbana como el alumbrado público, hacer calles más amplias y reducir las zonas criminógenas –en criminología, entiéndase como lugar que por sus características específicas, se pueden manifestar un índice mayor de criminalidad–.

En el aspecto político, para prevenir los atentados, los regicidios, las revueltas, conspiraciones, manifestaciones con violencia, golpes de Estado o guerras civiles, es necesario fomentar la plena libertad de opiniones, el respeto a los derechos individuales y sociales, y la aplicación rigurosa de la ley a quien la viole.

En lo educativo, se deben vigilar las escuelas; la supresión de los lugares de vicio cerca de las instituciones educativas, y una pedagogía de calidad que baje los índices de abandono del estudio. Se debe mejorar la condición de los profesores.

En lo familiar, se deberían tener recursos legales actualizados y accesibles para en caso necesario, dar atención pronta a las dificultades que pudieran surgir en la vida de pareja, y salvaguardar los derechos de los hijos.

El sistema de  justicia debería ser riguroso y expedito, que ofrezca una eficaz reparación del daño causado a las víctimas del delito.

Para prevenir la delincuencia, se requiere de programas que atiendan las causas originales que la provocan, y para lograr lo anterior, se requiere de investigación científica-criminológica, que logre esa aproximación.

Muchos de los lectores estarán de acuerdo con los principios de prevención social de la delincuencia planteados arriba, y coincidirán en que la prevención eficaz del delito no se lleva a través de la represión y/o el aumento de las penas, ya que ello representaría un retroceso como sociedad, que nos posicionaría quizá hasta la época del barbarismo, cuando el castigo desproporcionado y cruel era la única medida de prevención y sometimiento social que el Estado aplicaba a sus gobernados. Coincido con lo anterior, sin embargo, no afirmaría tampoco que los métodos más humanistas y sociales como los aquí descritos, son tan “nuevos”, ya que la Criminología lo ha propuesto desde hace mucho tiempo, la cuestión es que la voluntad política de quienes nos gobiernan, no  es lo suficientemente adecuada como para definir su actuar en base a ciencia.

Por cierto, los postulados de prevención social de la violencia descritos arriba, son parte de lo propuestos por Enrico Ferri en sus teorías, en 1882, cuando junto, con Rafael Garófalo y Cesar Lombroso, formaron la escuela positiva italiana, lo que dio pie al nacimiento de la Criminología, es decir, de prevención social de la violencia y delincuencia, ya se hablaba hace más de 130 años. La prevención social de la delincuencia es cosa del pasado, ya viene siendo hora de verdaderamente aplicarla.

Twitter: @JuanJoseMtzB

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Juan José Martínez Bolaños

Juan José Martínez Bolaños es Licenciado en Criminología por la Universidad Autónoma de Tamaulipas; graduado de la Maestría en Criminología y Ciencias Forenses en la misma universidad (ex becario CONA... Ver más

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