Mapas pensé
o quizás lo dije en voz alta.
Alguien me miró
como si no entendiera.
Disculpe:
quise decir distancia, recorridos,
grietas que quedan flotando.
Quise decir abismos.
Podría recordar cada baldosa
del camino que me llevaba a la escuela.
Las ramas de los paraísos, el olor de los cardales y el hinojo.
Decíamos potrero. Vagoneta. Linyera.
Palabras casi borradas.
Al salir: la sorpresa de ver la sonrisa de mamá.
Era la más joven, la más linda,
y se vestía de negro –porque leía a Simone-,
en ese pueblo de calles de tierra y tardes de bicicleta.
En el fondo de casa crecía una planta de laurel.
Disculpe, es que soy de mapas pequeñitos,
tinta china y manchas en los dedos.
Mapas que caben en cualquier rincón.
Los guardo aunque sepa que el tesoro se ha esfumado,
y que se han encimado otros y otros,
a cual más frágil.
Quise decir esquirlas.
Tatuajes que se ven sólo cuando me hundo en el río.
Tumbas de agua.
Abrazos de ceniza.
Vestigios, quise decir.
MÁS EN Opinión
Ana Lilia Pérez
Extorsiones trumpianas
""Las manifestaciones ciudadanas contra las políticas e injerencismo del gobierno de Trump se van ext..."
Álvaro Delgado Gómez
Contra la censura
""Es un muy mal mensaje a los mexicanos que, desde dos medios de Estado, el Canal Catorce del Sistema..."
Fundar
¿Qué hacer con la crisis forense este 2026?
""La atención a la crisis forense no está pensada como política de Estado, es decir, no hay intención..."


