Salvador Guerrero Chiprés
Cautela y prevención en el hogar
"Cuando la ciudad se vacía parcialmente y las familias se desplazan, la seguridad se repliega hacia el umbral doméstico. La casa se convierte en punto vulnerable, como lo explica la teoría de las actividades rutinarias: el delito sigue los flujos de la vida cotidiana".

Diciembre es temporada de celebraciones y laboratorio social donde se reorganizan los riesgos.
Cuando la ciudad se vacía parcialmente y las familias se desplazan, la seguridad se repliega hacia el umbral doméstico. La casa se convierte en punto vulnerable, como lo explica la teoría de las actividades rutinarias: el delito sigue los flujos de la vida cotidiana.
En ese contexto, la política de seguridad requiere una comprensión más fina del territorio, del tiempo social y la conducta colectiva.
La Ciudad de México llega a este cierre de año con indicadores que, sin triunfalismo, permiten hablar de una tendencia positiva. De acuerdo con el informe mensual presentado por la Jefa de Gobierno, Clara Brugada, los delitos de alto impacto disminuyeron 13 por ciento respecto a 2024; en el caso del robo a casa habitación con violencia, la reducción es del seis por ciento.
Los registros del C5 confirman esta trayectoria. En lo que va del año, de 21 mil 687 reportes por delitos de alto impacto, sólo 308 corresponden a robo a casa habitación; en el mismo periodo del año anterior fueron 447. La caída del 31.1 por ciento responde a una combinación de vigilancia estratégica, reacción oportuna y, sobre todo, prevención.
Una red vecinal activa, informada y solidaria produce un efecto disuasivo difícil de cuantificar. Avisar a un vecino de confianza sobre la ausencia, pedirle que retire la correspondencia acumulada o esté atento a ruidos inusuales es capital social en acción.
A ese entramado comunitario se suma la tecnología. Cámaras exteriores con acceso remoto, sensores de apertura en puertas y ventanas y sistemas de alerta temprana no sustituyen la presencia humana, pero potencian la prevención.
La simulación de presencia mediante iluminación programada refuerza esa lógica. La casa habitada —o que parece habitada— deja de ser un objetivo atractivo.
Pero ninguna estrategia es completa sin discreción. En una época donde la vida privada se exhibe con facilidad en redes sociales, la información se convierte en insumo del delito. Publicar fechas exactas de viaje, itinerarios o ausencias prolongadas reduce los costos de planeación para quien busca una oportunidad ilícita. No todo debe compartirse ni debe anunciarse.
La clave está en transformar un riesgo predecible en un ejercicio de cautela planificada, administrar inteligentemente la ausencia.
Y cuando surge una sospecha, los canales del C5 operan de manera ininterrumpida: el 9-1-1 para emergencias, *765 SOS Mujeres, el 089 para la denuncia anónima y la Línea Antiextorsión 55 5036 3301.
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