Todo en juego es una cinta que se desborda en la pasión que se siente por el beisbol en un país que suele ser muy centralista con el futbol, pero que en el norte y el sur de México se goza este deporte. Además, sutilmente el filme dirigido por Alfredo Marrón, retrata la promesa de la modernización justo cuando el narco se impregnaba más en la sociedad.

Ciudad de México, 24 de noviembre (SinEmbargo).– Es 1989. En un abrir y cerrar de ojos, Ismael, un menor de 13 años, tiene que dejar atrás su niñez para armarse de valor y afrontar la adolescencia que se le vino de golpe como una pelota de beisbol que es mal lanzada por el pitcher en la cara del bateador. Su tranquila vida en Mazunte, Oaxaca, cambia repentinamente la noche en que decide acercarse a Laura, la chica de la que está enamorado.

Así, con despertares forzados, la energía por el beisbol y las promesas de una modernización que no termina por llegar, arranca Todo en juego, la nueva cinta de Alfredo Marrón que se presenta de forma totalmente gratuita a través de FilminLatino.

Ismael (Emanuel Torres), nuestro protagonista, vive de una forma simple. Aunque es obligado a ayudar a su papá en el negocio de la familia (una tienda), él tiene muy claro que no quiere dedicarse a eso, sino al beisbol, su gran pasión, incluso aunque debe ceder muchas veces al caminar tranquilo al que le obliga el asma que padece.

“Es personaje bien noble, que se esfuerza, que ama el deporte, que le gusta que es béisbol, que le gusta pelear por lo que quiere porque al final de cuentas su familia le tiene otro camino y el dice lo que quiero es ser beisbolistas. Él evidentemente, lo que está planteando es ‘yo quiero esto y voy a buscar hacerlo. Voy a intentarlo'”, comenta en entrevista con SinEmbargo, Alfredo Marrón.

A sus 13 años, el menor recibe un fuerte golpe de la vida al presenciar un evento fatal que lo obliga madurar y a debatirse entre lo que está bien y lo que está mal.

“La vida muchas veces es así, ciertas situaciones marcan tu destino […]. Creo que cualquier persona se puede sentir identificada. Uno puede vivir la injusticia de algo que está cometiendo. La cinta tiene algo muy presente: la poca comunicación que puede llegar a ver entre los adolescentes con los adultos, de no saber cómo transmitir algo que acabas de ver, es algo bien complicado. Esto puede pasar muchas cosas, por estereotipos, por machismo, por costumbrismo y por miedo”, detalla.

Laura e Ismael. Foto: Cortesía para SinEmbargo

Aunque en esta historia rural la inocencia y el despertar a la adolescencia son pilares en la película, Todo un juego también logra una crítica al México de finales de los 80 cuando el Programa Nacional de Solidaridad se promocionaba con fuegos artificiales durante el gobierno de Carlos Salinas de Gortari bajo la bandera de una modernización para todo el país y por encima de la necesidades básicas de la población

“Había en la tele una campaña muy fuerte sobre la llegada de la carretera y la luz a muchos lugares con el programa Solidaridad, que había hecho Carlos salinas de Gortari y por eso decidí situarla en ese momento, porque había encajado muy bien para la historia, por otro lado, paralelo a eso, muy joven fui a las costas de Oaxaca y conocí lugares que desde mi punto de vista visualmente funcionaban muy bien para la historia, por eso decidí situarla concretamente en esa época”.

La película que se desprende de un guión de María Diego (Los años de Greta, 1992) y que cautivó a Alfredo Marrón que ha dirigido programas infantiles como El Diván de Valentina, Bizbirije y Futboleros, o bien que hemos visto al frente proyectos ambiciosos como Celso Piña: El Rebelde del acordeón presenta una comunidad que incluso vive poco comunicada de otras.

Alfredo Marrón, director de Todo en juego. Foto: Cortesía para SinEmbargo

Ahí, en ese Mazunte de 1989, hay que viajar para ir doctor. La dichosa “modernización” llega con la creación de un nuevo “camino” que les abrirá más las puertas. Sin embargo, estos cambios también vienen con Bernabé (Luis Alberti), que además de traer el “progreso” en su trabajo al frente de la obra, también trae para los más jóvenes el negocio de la droga.

“Creo que se empezaba por otras causas, diciendo que se empezaba con la modernidad y no se atacaban las causas reales que podrían ser concretamente la falta de trabajo, un trabajo más digno que se desarrollara en las comunidades, en realidad era eso un falso progreso por donde nosotros planteamos y como escrita la historia. Esto es lo que detona no sólo en estas comunidades, lo vemos en otras como Guerrero, se ven forzados a plantar y a vender porque no hay situaciones de trabajo reales”.

Esta idea de lo que anticipa a la gran ola del narco en nuestro país es tratado de una forma muy sutil en la cinta. No es el tema principal, pero sí sitúa al espectador en un contexto que lo hace comprender la situación de un México que no se aparta mucho al actual.

“Creemos que era algo muy lindo plantearlo de esta manera, también porque era algo que me gustaba muchísimo del guión. No era la película donde veías violencia visual, concretamente imágenes de muerte, disparos, sangre, sino era una manera muy sutil de plantearlo y decir, bueno, por aquí arrancaba esta situación”, argumenta Marrón.

Luis Alberti es Bernabé. Foto: Cortesía para SinEmbargo

Ismael sueña con ser beisbolista. Foto: Cortesía para SinEmbargo

Las costas de Mazunte se vuelven otra parte importante en la historia, era claro que sus playas vírgenes ayudarían como escenario a una comunidad situada a finales de los 80, pero el pueblo Mágico en que se ha convertido con sus comercios y junto a sus postes de luz y caminos empedrados obligaron a la producción buscar más paisajes.

Marrón sabía que era el lugar indicado, pero la búsqueda se extendió un poco más, a 15 minutos del centro de esta paradisiaca playa que fue retratada por César Gutiérrez Miranda y que logró tomas impresionantes de los atardeceres.

“El fotógrafo se fue una semana antes de arrancar la preproducción para saber sobre los en dónde íbamos a filmar, saber a qué hora se ponía el Sol y por dónde aparecía para que tuviera mucho cuidado a la ahora de hacer nuestra grabación”.

Todo en juego tuvo un paso por la Cineteca y ahora se presenta de forma gratuita en FilminLatino. La película estará disponible hasta el próximo 27 de noviembre.

“Estoy el doble de contento de estar en FilminLatino gratis porque nos da la oportunidad de que mucha gente pueda verla y eso es lo que al final de cuentas siempre quiere uno, que sus trabajos se vean. Creo que es una muy buena oportunidad estar plataforma, muy buena del Imcine, para que pueda acercar a la gente que está en contacto con FilminLatino y que pueda descubrir cine muy bueno que hay en esa plataforma”.

 

Mazunte es el escenario. Foto: Cortesía para SinEmbargo

Todo un juego está en FilminLatino. Foto: Cortesía para SinEmbargo