Se dice, y con razón, que desde hace algunos meses Manlio Fabio ya lo único que buscaba era estar presente en la contienda para estar en condiciones de vender caro su amor; poder negociar algo para el próximo sexenio a cambio de ceder su candidatura a Enrique Peña Nieto. Algo muy similar a lo que acaba de hacer Marcelo Ebrard con López Obrador. El problema es que ya ni siquiera eso estaba resultado.
Por Jorge Zepeda Patterson
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