A partir de mañana voy a empezar a tomar durante un par de meses un medicamento que me impedirá consumir alcohol de manera regular, o cuando menos frecuente, porque es difícil de metabolizar por parte del hígado. Me refiero al medicamento y me refiero, por supuesto, al alcohol. Así que brindaré conmigo mismo por última vez en un par de meses. ¿Lo voy a extrañar? Sí, un poco. ¿Por qué? Porque me ayuda a paliar la ansiedad. Pero no demasiado, porque creo que mi abuelo tenía razón cuando decía: “Si tiene remedio, ¿para qué te preocupas? Si no tiene remedio, ¿para qué te preocupas?”.
Por Nicolás Alvarado
MÁS EN Opinión
Jorge Zepeda Patterson
El combate a la corrupción está en otro lado
""Había expectativas de que el combate a la corrupción se convirtiera en una tarea prioritaria del ll..."
Muna D. Buchahin
El botín
""Ministros que nos juraron austeridad, cercanía y ahora quieren suavizar el tema diciendo que fueron..."
Rubén Martín
Capitalismo obsceno
""Si Elon Musk quisiera gastar un millón de dólares al día, le llevaría 714 mil días, o casi dos mil ..."