El desagrado que provoca el pleito entre la empresa MVS y el gobierno de la república no puede ser mayor. Pareciera que todos los temas serios en este país tienen que acabar resolviéndose con el lenguaje del lavadero y del arrabal. Lo cierto es que el tema no es menor. En un país que tienen un nivel de conectividad tan bajo, donde, nuevamente, se discrimina a una enorme cantidad de comunidades alejadas de las ciudades e incluso a varias ciudades medias; el otro lado un ancho de banda donde la transferencia de datos se hace lenta y por lo tanto en la carretera de la información solamente algunos caben, y luego una concentración de mercado que hace que los precios se mantengan altos y que los pasos pues francamente se vayan dando muy lento…”.
Por Ricardo Raphael
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