Julieta Cardona

Sobre citas internacionales

22/09/2012 - 12:03 am

De lo poco que saben de mí, debo agregar que soy una mujer mexicana de 25 años con una vida sexual más activa que mi virus del VIH (fue broma eso último, todavía no tengo el virus y al parecer, está un poco mal redactada la idea pero qué importa).

Hoy vengo a darles una probadita sobre citas internacionales o sexo internacional, por llamarle así a los acostones con personas de distintas nacionalidades.

Ojalá fuera así de fácil como tener una subjetiva cita ideal con una persona ajena a nuestro país y nuestro idioma (básicamente), pero no; las expresiones del lenguaje (escritas y habladas) cambian, los cortejos, los tonos de voz, las insinuaciones sexuales, etc. ¿Cómo saber si la frase “Eres un animal”, es un insulto o el mejor de los halagos? ¿Cómo saber si “I just wanna sleep with you” es un “Vamos a dormir” o un “Solo cojamos y cállate la boca ya”? El lenguaje universal no siempre es la aproximación de dos cuerpos, he de pensar después de todo.

Un mexicano, tres españoles (dos catalanes y un sevillano) y un gringo proveniente de la India son nuestro pequeño objeto de estudio.

A continuación, probaditas sobre citas internacionales.

Me jacto de conocer a los mexicanos un poco más, pero este hombre se llevó aquella noche:

—¡Ya te llegó tu Santa!— exclamó frotándose el pene.

¿Mi Santa? ¿Es broma, verdad? ¿Y cuando sea día de Reyes Magos, entonces me llegarán los Reyes como cuando niña? ¿Cuando la bandera, habrá llegado mi asta? ¿En el día de la Independencia se vestirá de Miguel Hidalgo?

Tuve que callarle la boca al tipo antes de cualquier otra frase que extinguiera el mínimo deseo que me quedaba por él.

Después los españoles; los catalanes tan fríos como el invierno y el sevillano con tantas dudas como una chica. Un catalán y un sevillano, respectivamente:

—Oh, gimes mucho— se quejó.

Aunque después de su frialdad, no debía sorprenderme por lo dicho, pero no sabía qué pensar sobre las españolas.

—¿Cómo te sientes? ¿Te duele? ¿Te gusta? ¿Cambio la música?— preguntó tanto como pudo.

Yo realmente no sabía si era preocupación por mí o dudas sobre él mismo, ¿él lo sabría?

Finalmente el gringo indio:

—Baby, bite me anywhere! Come on, bite me! Ohhh yeeeea!— alardeaba excitado aquél hombre.

De haber sabido que si lo mordía, él me mordería el triple de fuerte, ni siquiera me hubiera deslizado en su cama, ¡qué cosa! ¡¿De cuándo acá las mordidas se corresponden, y más si te son imploradas?! ¿Acaso debo aprender un poco sobre sado que no quiero practicar?

Tener relaciones sexuales es una de las prácticas más antiguas y, aunque las mujeres a veces aseveremos lo predecibles que pueden ser los hombres, realmente no tenemos ni puta idea con lo que puedan salirnos, no importa si son hispanos, europeos, americanos, orientales o rusos. Citas internacionales para personas que pisen la santurronería como se pisa una colilla de cigarro en pleno bosque seco.

MÁS EN Opinión

MÁS EN Opinión