El tao político

Alicia González

17/08/2013 - 12:01 am

“Para gobernar a los hombres y servir al cielo,
no hay nada mejor que la moderación”,
Lao Tsé 

El tao político es una forma de vida muy sui generis. Una senda ostentosa que pone en contacto al ser humano con las más hondas raíces del materialismo, haciendo posible que logremos la superficialidad, el libertinaje, la frustración, el coraje y la injusticia.

Cuando se gobierna con indiscreción y cinismo, el pueblo se embelesa en la indiferencia de las moscas respecto a la denominación del peso frente al dólar. Parece que a nadie le importa que corten las cabezas para despojarles lo que apenas tienen y enviarlos a la madriguera de la pobreza.

Con la concupiscencia de los engendros, se puede gobernar una nación, con apenas algunos inconformes proclamando sus derechos al fuego e intentando armar una revolución que al final, termina siendo una burla o un berrinche infantil en apariencia, cuando en realidad, lleva un trasfondo del que los autoproclamados funcionarios, pasan por alto con armas, bombas, macanas o sobornos, lanzados como confeti social.

El que habla, no sabe y lo hace todo el tiempo, al exhibir en la alfombra roja su inteligencia. Su conocimiento acerca de las reformas y propuestas de ley que al estilo drive thru aprueba para sentenciar al pueblo a obedecer lo que muchas veces no le beneficia ni un centavo.

Mientras más libertinaje haya en el imperio, tanto más se enriquecerán los gobernados de irresponsabilidad y valemadrismo como si fuera una bacanal de ideologías y todo cobrará importancia pero a la vez no, en un carnaval eterno, donde solo unos cuantos son los que realmente celebran, aunque nos hagan creer que con aniversarios heroicos, telenovelas y futbol formamos parte de la misma fiesta.

Cuando el gobierno no interviene, la nación está protegida de los tejidos corruptos realizados en el almacén Avaricia. Hay libertad y distribución de la riqueza por temporadas. Los ciudadanos sonríen y no se quejan, porque las quimeras no se involucran ciertos días en que hay chispazos de la conciencia.

Los políticos permanecen únicos e inmutables, se mueven por doquier haciendo de las suyas con el gasto público con viajes supuestamente justificados en analizar y comparar la situación de otros países, o bien estrechar lazos con ellos para utilizarlos como patio trasero u ofrecerles el nuestro como un jardín sin precedentes.

Si el pueblo no padece un hambre voraz, es porque sus gobernantes apenas y los agobian con impuestos. ¿Qué debes cuarenta centavos a Hacienda? Enseguida los pagas con lo que sobra del brunch dominical, al cabo que el dinero sobra y el apetito de los mexicanos se satisface por completo.

El país gobernándose por si mismo viviría en paz y armonía al exhibir las armas y guardar la razón o los pactos para después, pues toda la sangre derramada,  los crímenes impunes y el cinismo corrupto son alebrijes que acompañan el folclor mexicano.

Las palabras bellas, no dicen la verdad. El tao político ilumina el camino de los que portan la astucia como un rosario habitual que les ayude a mantenerse en la iluminación del taoísmo a la mexicana.

@taciturnafeliz

Alicia González

Lo dice el reportero