Como otra piel sobre el paisaje de Kenia, las copas de las acacias con sus múltiples formas y desarrollos se imponen como presencia siempre sorprendente. Seductora imperiosa, la acacia es tantas cosas para animales y humanos que a nadie extraña que sea para muchos una forma del cielo de África y hasta un mensaje cifrado entre amantes de tanto tiempo que se hablan incluso con silencios vegetales.

Por Alberto Ruy-Sánchez

Alberto Ruy-Sánchez

Escritor y editor. Hizo estudios de literatura y lenguajes sociales con Roland Barthes y de filosofía política con Jacques Rancière, Michel Foucault y Gilles Deleuze. Ha publicado más de 26 libros de ... Ver más

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