Darío Riva Palacio

Los orígenes del cataclismo neoliberal

Un banquero es un señor que nos presta un paraguas cuando hace sol

y nos lo exige cuando empieza a llover. - Mark Twain

Los saldos del neoliberalismo en México son claros: la desigualdad es lacerante (la mayor de los países de la OCDE), el crecimiento económico es mediocre y la calidad de vida precaria para un numeroso sector. 53.3 millones de pobres (casi la mitad de los mexicanos), particularmente 11.5 millones en pobreza extrema, si agregamos los 40.7 millones vulnerables (que podrían caer en la pobreza), y los escasos 23.2 millones que no son pobres ni vulnerables (todo lo anterior con datos Coneval, 2012), tenemos un esbozo de la exorbitante injusticia e inequidad del modelo. Unicef exhibe la alarmante situación de “niños, niñas y adolescentes [que] se ven afectados de manera desproporcionada por la pobreza y la privación de sus derechos básicos: el 51% de ellos vive en la pobreza”. 

Es imperativo el estudio descriptivo, para después abordar el prescriptivo. Y el primero no puede explicarse sin una reconstrucción histórica (diacrónica y sincrónica) que explique la trayectoria hacia el presente. Éste artículo procurará un epítome de los procesos históricos que determinan la permanente toma de decisiones de los presidentes mexicanos desde Miguel de la Madrid, y Carlos Salinas como Secretario de Programación y Presupuesto (sucedido por Pedro Aspe, y sucesor en el cargo presidencial), hasta la fecha.

La Guerra del Yom Kipur

El 6 de octubre de 1973, en el marco del conflicto árabe-israelí, detona un enfrentamiento bélico entre Israel por un lado y Egipto y Siria del otro. Éste conflicto es el determinante para que los países árabes exportadores de petróleo tomaran la decisión de cesar el envío de dicho recurso, a los países que apoyaban a Israel, como Estados Unidos, y países de Europa occidental. El aumento consecuente del precio y disminución de la cantidad tienen un efecto inflacionario, y contraen sus economías. La llamaron la crisis (primera) del petróleo del 73 desde el punto de vista occidental, mientras que los países árabes, que comenzaron a nacionalizar sus empresas petroleras (ejemplo, la famosa Saudi Aramco) vieron un gran aumento en sus ingresos. [Es éste también el origen del horario de verano, que dejo a la curiosidad del lector].

El endeudamiento agresivo

Los ascendentes ingresos eran depositados en los bancos trasnacionales del primer mundo. El exceso de liquidez se expresaba en los saldos de 82 mil millones de dólares en 1975, y llegaron, en 1980, hasta los 440 mil millones. Paralelamente, explica Rafael Correa en una conferencia magistral en Alemania, el Fondo Monetario Internacional (FMI), el Banco Mundial (BM), y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) - las instituciones de la globalización - pregonaban la tesis del bienaventurado endeudamiento, que después de rendir frutos podría ser pagado con creces. Numerosos banqueros internacionales buscaban colocar cualquier tipo de crédito en América Latina (que desde antes había adoptado un modelo de industrialización por sustitución de importaciones, ISI), incluso para gasto corriente y compra de armas para dictaduras. “Más aún: éstos esforzados banqueros, quienes antes no venían a la región ni de turistas, frecuentemente también cargaron abultados maletines de coima para que funcionarios corrompidos aceptaran prestamos para cualquier disparate”. Hay que decir que hay mutua responsabilidad, el overborrowing (sobre-endeudamiento), y el correspondiente overlending (sobre-préstamo). Hablamos de casi 400 bancos diferentes, pero solo 10 son acreedores de la mitad de la deuda de AL: Manufactures Hanover, Chase Manhattan, Continental Illinois, First Chicago, Bank of America, Citibank, Bankers Trust, Chemical, Morgan Guaranty y Lloyds Bank.

La década perdida de AL

En el marco de la revolución iraní en 1979 que derrocó al Sha Mohammad Reza Pahlevi, y la Guerra Impuesta (جنگ تحمیلی, en persa) o Guerra Irán-Irak de 1980 se genera un impacto petrolero similar al del 1973, emergiendo así la (segunda) crisis del petróleo de 1979, que duró hasta 1981.

Es a partir de este año que en Estados Unidos, la Federal Reserve (FED) sube las tasas de interés para contrarrestar las presiones inflacionarias. Entre 1981 y 1982, créditos que habían sido adquiridos a tasas fluctuantes de 4 a 6% llegaron a superar el 20%. Esto provocó un efecto dominó que inicia con la declaración del Secretario de Hacienda de México Jesus Silva-Herzog Flores el viernes 13 de agosto de 1982: México se declara incapaz de seguir pagando, y anuncia una moratoria de 90 días. Por capitalización de intereses, intereses sobre intereses, y demás argumentos jurídicos legaloides, la región de AL transfirió al extranjero 238 mil millones de dólares durante la década (perdida) de los 80 a los diversos acreedores - datos citados por el Presidente de Ecuador Rafael Correa, que precisa que este monto, a valor actual, es tres veces más, - pero a pesar de éste enorme flujo de recursos, la deuda de la región pasó de 228 mil millones de dólares en 1980 a 442 mil millones de dólares en 1990. A eso le siguieron las cartas de intención firmadas con el FMI que, y confirmado empíricamente, “no buscaban salir más rápido de la crisis - no nos engañemos -, no buscaban recuperar el crecimiento y el empleo, buscaban tan solo garantizar el pago de la deuda”.

Neoliberalismo latinoamericano

El lunes 21 de marzo de 1983, en el hotel Marriot de la ciudad de Panamá, a las 5 de la tarde, durante a XIV Asamblea del BID, pudo ser el día en que se escuchó oficialmente el concepto “neoliberalismo”  por primera vez en Latinoamérica. A partir de ahí, la política se convirtió en un centro de importación de medidas neoliberales que se aplicaban en Inglaterra y EU principalmente, dirigidos (en política) por Margaret Thatcher y Reagan. La diferencia es que la primera privatización en Inglaterra, de la Corporación Nacional de Transportes de Carga, una gran empresa pública, renovó su capital, se bursatilizó, y el 82% de las acciones fueron vendidas a los mismos trabajadores de la empresa. Posteriormente, se privatizaron una serie de edificios, otorgando a los inquilinos las escrituras, a cambio de no subsidiarlos. A su vez, Reagan adoptó el modelo privatizador, pero en EU las empresas estatales siempre habían competido con privadas, por lo que el cambio no fue abrupto y no generó mayor impacto. Estos fueron los primeros experimentos privatizadores, y los expongo para que el lector tenga un punto de comparación con las atroces privatizaciones que vivimos en México, y sus resultados.

Pero la privatización no es la única arista del neoliberalismo. La liberalización comercial es un punto a debatir. El comercio siempre ha existido, pero la liberalización comercial neoliberal es sobreponer el poderío de una gran empresa o un gran capital por sobre los derechos laborales y el medio ambiente, especialmente si se maneja de manera abrupta. El premio Nobel de economía Joseph Stiglitz, en su libro “El malestar en la globalización” desarrolla este punto con precisión.

Pero falta la peor parte. Si la economía mundial suma 40 billones de dólares, la economía financiera especulativa alcanza los 500 billones. Hay un exceso de documentos financieros especulativos sin sustento real, papel-chatarra. Falta ver quiénes pagan los platos rotos.

Luego del Consenso de Washington, que exacerbó con vigor las privatizaciones, la apertura comercial, el liberalismo financiero, y el adelgazamiento de la inversión pública en los años 90’s, la pléyade de reformas neoliberales del ejecutivo en turno, Peña, redundan en un embiste de ideología económica neoliberal, en contra del interés público. Hoy muchos países de la región, como Argentina, Brasil, o Ecuador han logrado tasas de crecimiento muy por encima de las que se logran en el neoliberalismo latinoamericano, al cambiar de modelo económico.

Esperanza

Antecedo al lector la premisa de que ante una depresión, sobrevienen la recuperación y el auge. Sin duda, el presente está subsumido en una crisis multidimensional. Pero no es posible solucionar un problema con los mismos métodos que lo crearon. En palabras de Einstein, “Callar en la crisis es exaltar el conformismo. En vez de esto, trabajemos duro. Acabemos de una vez con la única crisis amenazadora: la tragedia de no querer luchar por superarla”.

Cambiemos el presente neoliberal, ¡viva el futuro!

@dariorp

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