Hoy te escribo con suma desventura, con delicadeza: quiero que ardas desde adentro.
Eres la iglesia donde vengo a confesarme, por eso te maldigo.
Te maldigo porque se maldice lo que no se tiene, lo que no se puede, lo que nos sobrepasa, lo que necesitamos; porque se maldice a quien no nos ama de regreso (porque no quiso, porque no pudo, porque no supo cómo). Te maldigo como quien maldice a Dios por ausencia, por desasosiego, por insuficiencia, porque nunca está.
Toc toc toc, oiga, buenas tardes, ¿está Dios?
Aquí no vive.
Y yo que no terminaba de salir del cielo cuando ya estaba en un infierno grande, más grande –tan grande–: ese donde te hacía falta todo por quererme.
¿Por qué no me ama de regreso, Dios?
Y el hijoputa mudo.
Maldita eres entre todas las mujeres. No Dios, ni Diablo, nunca los dos a la vez: eres maldita entre todas. No tibia, ni gris: maldita entre todas.
Te maldigo recio, rojo; te maldigo porque me despierto de madrugada y de angustia; te maldigo como quien maldice a Dios por sordo, por mudo, por falsa omnipresencia: por hijoputa que nunca está.
No te perdono (porque no quiero, porque no puedo, porque no sé cómo). Te maldigo, lo repito hasta que me sangra la boca.
Me quiere… a su manera, pero me quiere.
No, idiota, no te quiere.
Y por fin entiendo, pero sigo maldiciendo porque no aprendo a vivir como Dios manda (porque no quiero, porque no puedo, porque no sé cómo).
Desde entonces lloro para adentro.
Por maldecir a quien jamás me amó.
MÁS EN Opinión
Fundar
México ante el Subcomité para Prevenir la Tortura: entre avances legales e impunidad
""La impunidad, se mantiene como el hilo conductor, igual que los obstáculos que se presentan para la..."
Álvaro Delgado Gómez
Los impostores: De Claudio X. a Televisa
""Queda claro que los opositores a toda reforma son los que representan el antiguo régimen, los defen..."
Óscar de la Borbolla
El Sufismo, un modo no occidental de entender
""Siempre he querido entender: entender lo que me rodea, descifrar cómo funcionan las cosas, aclararm..."


