En su compleja y transparente relación con los humanos los gatos deciden y hacen más de lo que cualquiera sospecha. El gato es como el deseo, posesivo y tenaz, pero también fugaz e independiente. Temible y seductor, el gato mira y hasta sin irse se va.

Por Alberto Ruy-Sánchez.

 

Alberto Ruy-Sánchez

Escritor y editor. Hizo estudios de literatura y lenguajes sociales con Roland Barthes y de filosofía política con Jacques Rancière, Michel Foucault y Gilles Deleuze. Ha publicado más de 26 libros de ... Ver más

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