Los amantes no saben lo que los sueños del otro anidan. Muchas veces ni el sueño lo recordará más tarde. Lo cierto es que al dormir algo del sueño viaja de adentro hacia fuera en el aire que la amante dormida respira. Como el sudor a través de su piel, mundos que crecen separados en secreto se comunican y en un instante fugaz se revela lo eterno.
Por Alberto Ruy-Sánchez.
MÁS EN Opinión
Jorge Zepeda Patterson
Inseguridad, percepción y realidad
""La percepción del público es que los crímenes han aumentado, cuando en realidad es la exposición de..."
Muna D. Buchahin
Generadores de corrupción
""Los generadores de corrupción son personajes de la iniciativa privada y la política que están entre..."
Rubén Martín
Acuerdo raro sobre minerales y tierras
""Por decisión propia, por compromiso o por presión, el Gobierno mexicano anunció la firma del Plan d..."


