Jaime García Chávez

Déficit de México en política exterior

26/01/2026 - 12:03 am

"El provincianismo de López Obrador despreció foros internacionales para darle presencia a México, esa visión la está practicando Sheinbaum con grave riesgo de perder alianzas".

Claudia Sheinbaum, Presidenta de México, junto a Donald Trump, Presidente de los Estados Unidos y Mark Carney, Primer ministro de Canadá al finalizar el sorteo de la Copa Mundial 2026. Foto: Presidencia

El Estado mexicano necesita urgentemente una política exterior activa, presente en todos los foros mundiales y que se distinga por la innovación que se requiere en esta era de barbarie y ruptura del orden mundial y del derecho internacional que representa Donald Trump. Por eso tiene pertinencia subrayar el reciente discurso en Davos del Primer Ministro canadiense Mark Carney.

Esta columna ha sostenido que la Cancillería de Juan Ramón de la Fuente no está a la altura de las circunstancias y el servicio exterior es refugio de políticos fracasados. Pero todavía más: es la misma Presidenta Claudia Sheinbaum quien tiene la deficiencia, el faltante de nuestro país, para moverse en un mundo que de pronto se trastornó con las ansias más que imperialistas de los Estados Unidos, que a su vez otras potencias mundiales (Rusia, China) han visto como pretexto o justificación para consolidar sus propias zonas de influencia que a la larga pueden conducir a la guerra.

La herencia del lopezobradorismo en esta materia ha reducido nuestra política exterior a una simplista y patriotera defensa de la soberanía, con los ojos atentos en las relaciones internas para consolidar una hegemonía utilitaria al poder, soportada en la divisa de una “unidad nacional”, imposible si todos los días, desde la tribuna presidencial, se lanzan denuestos y agresiones a quienes legítimamente discrepan de la orientación que el país lleva.

Sheinbaum elogió de inicio el discurso de Carney, afirmando, incluso emocionada, que se trató de un “muy buen discurso, muy a tono con los momentos actuales”, sin explicar su ausencia de tan importante foro, donde se empiezan a tejer relaciones y alianzas con una precisión de política exterior muy diferente a lo que se hace aquí.

Pero al día siguiente, la Presidenta bajó el tono, y dijo que al discurso de Carney y el del muy agresivo de Trump “yo no lo llamaría un choque, sino sencillamente distintos puntos de vista frente a lo que está ocurriendo a nivel internacional”. Si conducirse así es criticable en un analista de política internacional, más lo es en la voz de la Presidenta involucrada en el trastorno que vive el mundo en estos momentos.

Constitucionalmente, la institución Presidencial lleva consigo la Jefatura del Estado ante el mundo. De ahí la importancia de que ese mundo, complejo, diverso y en medio de una pugnacidad creciente, sepa cuál es la política internacional de una manera que no se preste a la ambigüedad en los posicionamientos y en la obediencia informal de las demandas del imperio.

El provincianismo de López Obrador despreció los foros de la escena internacional para darle presencia a México, y esa nefasta visión la está practicando ahora Claudia Sheinbaum, con grave riesgo de que nuestro país pierda alianzas, fortifique alineamientos en contra del imperio y establezca, así sea en la contradicción, los intereses de nuestro país frente a los Estados Unidos.

Hay un discurso soberanista que, en los hechos, se vicia de ese provincianismo, como si no estuviéramos insertos en el mundo. Claudia Sheinbaum, al igual que su predecesor, rehuye los foros internacionales, atizando los discursos hacia la propia audiencia nacional en los que se presume mucha soberanía, pero en la realidad los aviones del imperio aterrizan donde deciden por sí mismos, o con la anuencia de los militares que cada día se arrogan más facultades.

Y qué decir del sistema judicial mexicano que tiene en la Corte de Nueva York la competencia de lo que los tribunales nacionales debieran estar procesando y sentenciando.

Pero veamos un contraste aleccionador: el Primer Ministro canadiense Mark Carney sí se presentó en el Foro Económico Mundial de Davos, Suiza, y habló claro y fuerte, no sólo en defensa de su país, sino denunciando la ruptura del orden mundial, del derecho internacional y los derechos humanos, mostrando su calidad de estadista, de lo que carece nuestra Presidenta. Vale decir que ambos mandatarios, a final de cuentas, gestionan una economía capitalista.

Carney convocó a las “potencias medias” a unirse y dijo que el mundo está padeciendo “una ruptura” y no “una transición”, en la que “los grandes poderes” están utilizando la “integración económica como un arma”.“No se puede vivir con la mentira del beneficio mutuo, a través de la integración cuando la integración se convierte en la fuente de la subordinación”, expresó.

Estos y otros conceptos incluyó en su crítica hacia el poderío estadounidense. El discurso íntegro puede encontrarlo en este enlace: https://www.pagina12.com.ar/2026/01/21/el-orden-mundial-se-rompio-el-fuerte-discurso-del-primer-ministro-de-canada-en-davos/ 

Ahora sabemos que la voz de Carney no es la única que a nivel de Jefatura de estado se está expresando en contradicción con el voraz expansionismo de Trump, y la voz de México debe estar presente. No se trata de repetir ni refrendar los viejos y válidos preceptos de nuestra Constitución, pero sí de intentar, vía la innovación y las alianzas, estructurar un discurso diferente y acorde al mundo actual.

Si no se hace, al perder credibilidad perderemos confianza, seremos un país al que se le verá con reserva y recelo, y su crecimiento económico exiguo viene a ser la expresión de los problemas que al interior se dan cuando no hay un aparato judicial garante del Estado de derecho y una pretensión de extender una hegemonía política en marcha con la Reforma Electoral.

México debe ser contemporáneo de su tiempo, incluso para pararse frente a Canadá y recriminarle la agresiva expansión de sus mineras que atentan contra el medio ambiente.

Sin voz y una presencia activa en el mundo, México pierde, y pierde mucho.

Jaime García Chávez

Político y abogado chihuahuense. Por más de cuarenta años ha dirigido un despacho de abogados que defiende los derechos humanos y laborales. Impulsor del combate a la corrupción política. Fundador y a... Ver más

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