Ciudad de México, 15 de abril (SinEmbargo).- La invitación de la Presidenta Claudia Sheinbaum al Rector de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), Leonardo Lomelí Vanegas, a la reunión en Palacio Nacional con la élite académica del país para evaluar la viabilidad científica del fracking contrasta con la relación de su antecesor, Andrés Manuel López Obrador (AMLO), con las autoridades de la máxima casa de estudios, marcada por el distanciamiento y la hostilidad mutua.
Aunque al inicio de su Gobierno, en 2018, López Obrador también estableció comunicación con el entonces Rector de la UNAM, Enrique Graue Wiechers, a lo largo del sexenio la relación fue fría y hasta agria, sobre todo cuando el Presidente de la República consideró que la institución de la que él egresó “se derechizó”.
El 22 de agosto de 2018, en su calidad de Presidente electo, López Obrador se reunió con la comunidad científica encabezada por el Rector Graue, quien le entregó el documento “Hacia la Consolidación y Desarrollo de Políticas Públicas en Ciencia, Tecnología e Innovación. Objetivo estratégico para una política de Estado 2018-2024”, una agenda consensuada entre más de 80 instituciones de ciencia, tecnología e innovación (CTI), cuyo objetivo es contribuir al desarrollo de nuestra Nación.

La relación parecía fluir de manera cordial, aun cuando hubo un error que se enmendó sobre el presupuesto para la UNAM para 2019, el primero diseñado por el nuevo Gobierno, pero posteriormente lamentó que la UNAM “se haya derechizado en los últimos tiempos”, porque todas las instituciones de educación superior fueron sometidas al “pensamiento neoliberal” y callaron ante las privatizaciones desde Carlos Salinas de Gortari.
En octubre de 2021, en su conferencia de prensa, dijo que si bien no son todos los miembros de la UNAM, se impuso la lógica conservadora: ”¿Dónde están los economistas de la UNAM que defienden un modelo alternativo al neoliberal? Se quedaron callados, los silenciaron. Sí se requiere una sacudida […]. No estuvieron a la altura de las circunstancias. La crítica del neoliberalismo no surgió de la UNAM. Al contrario, muchos académicos se dedicaron a legitimar la privatización. Salinas los cooptó a casi todos”.
Inclusive, afirmó, el Rector José Narro Robles, antecesor de Graue, insultó a los jóvenes y como Secretario de Salud de Enrique Peña Nieto (EPN) fue operador electoral del PRI en el Estado de México.
“No sólo la UNAM, todas las universidades fueron sometidas por el pensamiento neoliberal. Es lamentable que la UNAM se haya derechizado como sucedió en los últimos tiempos. Ejemplos hay muchos. Imagínense, un exrector que tiene mucha influencia, Narro, se va de Secretario de Salud y en ese tiempo habla de los ‘ninis’, de los jóvenes, algo ofensivo, pero no sólo eso, siendo Secretario de Salud acepta ser delegado del PRI en Ecatepec”, expuso.
Criticó también que las “sectas” dominen las facultades y que el Instituto de Investigaciones Jurídicas sea dirigido por egresados del Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM), como Pedro Salazar, asesor de José Woldemberg en el Instituto Federal Electoral (IFE), y la actual, Mónica González Contró, quien fue abogada general de la UNAM con Graue.
Graue respondió a López Obrador, mediante un comunicado, en el que expuso que la UNAM tiene un “compromiso y solidaridad incuestionable” con México, como lo ejemplifica el apoyo brindado en el sismo de 2017 y durante la emergencia sanitaria por coronavirus, y también respeta las distintas ideologías, corrientes de pensamiento, posiciones políticas y opiniones.

“Todas estas manifestaciones son parte de las libertades y del espíritu crítico que se cultiva en los espacios universitarios y que tienen soporte en la autonomía y la democracia”, enfatizó.
López Obrador se sostuvo en sus críticas a la UNAM
“Ayúdenme a encontrar los libros de la UNAM durante el periodo neoliberal cuestionando la corrupción que imperó en lo 36 años, a ver, cuántos tratados, libros, ensayos, sobre la corrupción, cuántos sobre la entrega de bienes de la Nación a particulares en el Gobierno de Salinas, no van a encontrar muchos porque Salinas los cooptó a todos los intelectuales y académicos, bueno, no a todos, a la mayoría”.
En medio de la frialdad de la relación de López Obrador con las autoridades de la UNAM, que marcaron el sexenio, se dieron a conocer supuestas irregularidades de la Fundación Conde de Valenciana, presidida por Graue, y el Presidente de la República dijo que deberían investigarse por parte de la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF), y de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP).
El Rector respondió a través de un comunicado donde calificó la acusación como “mal intencionada”, porque tiene el objetivo de vulnerar su reputación y honorabilidad, así como “debilitar el prestigio” de la UNAM.
Cuando el actual Rector de la UNAM, Leonardo Lomelí Vanegas, fue nombrado por la Junta de Gobierno, el 9 de noviembre de 2023, y tomó posesión una semana después, López Obrador no lo felicitó y dijo que es del mismo grupo de los exconsejeros Lorenzo Córdova y Ciro Murayama.
“Este nuevo Rector es del grupo que ha dominado en Economía, que tampoco se avanzó mucho. Nunca se opusieron a la política neoliberal que prevaleció 36 años. Es nuestra alma mater, es una universidad importantísima, pero es el mismo grupo, no hay cambio. Creo que era secretario del Rector actual y de Lorenzo Córdova, el que estaba en el INE, y del otro que estaba en el INE, Ciro Murayama, de ese grupo”.
Este miércoles 15 de abril, el Rector Lomelí Vanegas, que viene del grupo de Rolando Cordera, José Woldenberg y de Lorenzo Córdova, fue invitado a Palacio Nacional por la Presidenta Claudia Sheinbaum, egresada de la UNAM, y ante el análisis de utilizar las nuevas tecnologías del fracking para obtener gas y fortalecer la soberanía energética de México, deslizó una crítica al neoliberalismo.

“Hace unas tres décadas yo recuerdo que prevalecía la tesis de que no era importante tener gas o petróleo si se podían conseguir a precios competitivos en los mercados internacionales”, dijo el Rector de la UNAM.
“Desde entonces a la fecha —agregó— hemos tenido conflictos que han afectado en diversos momentos de la historia las redes de suministro de gas, petróleo y gasolina, que han tenido efecto directo en los precios de estos insumos estratégicos no sólo para la actividad económica, sino para el bienestar de las familias”.
Y en ese sentido, Lomelí destacó que estas razones han llevado a revalorar y evaluar la importancia de la soberanía energética, “porque es importante contar con estos recursos, no depender en exceso del exterior para disponer de ellos, porque estas redes internacionales de suministro se pueden ver afectadas como lo hemos visto en años recientes con los conflictos en Europa y Medio Oriente”.



