Por Angélica González
Ciudad de México, 19 de abril (SinEmbargo).- Las reproducción de las plantas puede ser sexual –mediante flores, polen y semillas– o asexual –a partir de partes de la planta madre como tallos, raíces o tubérculos– para el ser humano su existencia no solo se limita a observar y analizar su comportamiento, sino que la flor siempre ha estado presente en distintas áreas y es difícil pasar inadvertida, y esto permite poner atención a la vegetación y su desarrollo en nuestro entorno.
La revista-libro no. 47 Flores de la editorial Artes de México se centra en el análisis de distintos periodos históricos de las flores, con el objetivo de que el lector conozca su rol desde la época prehispánica hasta el siglo XX donde se descubrieron nuevas especies. La revista nos permite analizar a la flor desde un punto de vista histórico, botánico y artístico.
Las flores han estado presentes en distintas épocas de la historia, son un elemento recurrente en la vida cotidiana y artística de los seres humanos. Existen diferentes formas de convivir con ellas una de ellas es cultivándolas en nuestro jardín, usándolas como objeto de decoración o como un regalo para una persona especial. También son fuente de inspiración directa o indirecta de los artistas, lo vemos en las pinturas de Monet con sus jardines florales, con Van Gogh y sus girasoles, con Baudelaire usándolas como inspiración para el título de su Magnus opus –gran obra– Las flores del mal; y Tyler con The creator usando los girasoles para crear el universo de su disco Flowerboy.

Las flores en el periodo Prehispánico y en la Nueva España
La flor era vista en el periodo prehispánico como un ser vivo muy importante. En los capítulos, “Universos de flores: la palabra de mesoamérica”, “Cortar flores para Huitzilopochtli”, y “Flores del alma”, mencionan como la flor estuvo presente en la cultura de Mesoamérica, un ejemplo de su presencia lo podemos encontrar con las deidades que están presentes en el calendario maya por ejemplo: Xochiquetzal –flor preciosa–, Xochipilli –príncipe de las flores–; y en su estructura se encuentran palabras maravillosas que se relacionan con las flores como Cacahuaxochitl –flor de cacao– o Ayoxochitl –flor de calabaza–.
Las flores se asociaron a cosas alegres y maravillosas como: la danza, los cantos, los dioses, y con el origen del mundo, también las relacionaron con la guerra en donde el néctar que emanan las flores es la sangre y esta representaba el agua preciosa, un agua que se esparce para el placer de los dioses y el equilibro del cosmo.
Las flores estuvieron presentes en Nueva España y provocaron la curiosidad de los recién llegados pero no solo de ellos, sino de toda Europa, a tal grado que se realizaron odiseas botánicas para estudiar e ilustrar a las distintas plantas del continente americano. El resultado de esas odiseas fue una serie de 13 volúmenes de libros de cuero rojo con información sobre las flores, el primero de estos volúmenes se llamó Flora de México.
Las flores en la poesía y el arte del siglo XX
En la revista-libro se analiza el rol de las flores desde un punto de vista lírico, poniendo cantos de la cultura mesoamericana y un poco más adelante poesía de Salvador Novo, uno de los poemas que aparece en la publicación es “Florido Laude”
“Lo menos que yo puedo
para darte las gracias porque existes
es conocer tu nombre y repetirlo.
Si brotas de la tierra,
hostil de espinas, ávida de cielo,
en vigoroso impulso
y ofreces un capullo a la caricia
leve del viento y cálida del día”
Ahora bien, en el arte las flores representan un lenguaje y este puede aparecer como el tema central de la obra o como un elemento secundario, es tan recurrente que ha aparecido en distintas culturas de la historia por ejemplo; en la grecorromana, la medieval, la renacentista y el modernismo.
Finalmente, la revista-libro termina con el texto "Lacandonia Schismatica" que nos cuenta sobre la existencia de una flor que tiene los órganos sexuales invertidos que fue descubierta en México. Esta nueva familia de plantas nos permite descubrir que las flores están en constante evolución y que este cambio nos puede abrir nuevas puertas para florecer en otras áreas de las ciencias o humanidades.




