Ciudad de México, 20 de junio (SinEmbargo).– Bucarelli 158 es una inmersión en una historia paralela de México. Es una trama en la que el ocultismo, el espiritismo y los círculos del poder político se entrecruzan para dar forma a una narración gótica. Es una casona ubicada en una de las avenidas más conocidas de la Ciudad de México. Y es el nombre de la novela de José Manuel Cuéllar editada por Tusquets.
“Quise escribir esta novela para explorar la historia secreta, la historia subterránea de México, que no por eso es menos real. Y con esto quiero decir la relación entre ocultismo, espiritismo y los rituales del poder de la política mexicana, porque no es ningún secreto que la política mexicana siempre ha estado fascinada por estos temas esotéricos en el siglo XX y supongo que también en la actualidad tendrán lugar este tipo de rituales”, afirmó Cuéllar en entrevista.
La premisa de la novela parte del descubrimiento de un diente humano oculto en una pared de la casona de Bucareli 158. A partir de ese hallazgo, la narración se despliega entre distintos tiempos y personajes: médiums, sesiones espiritistas, asesinos seriales inspirados en casos reales y figuras vinculadas con las élites políticas. Todo ello bajo la sombra de una vivienda que termina convirtiéndose en el verdadero eje de la historia.

“Recupera esta tradición de literatura gótica, de terror, de suspenso, en la que la casa no solo es el escenario, sino que es el personaje. Es una entidad viva, es una entidad palpitante, es el protagonista de la novela”, explicó Cuéllar.
La memoria es otro de los elementos centrales del relato. Aunque la acción principal se desarrolla en 2013, las distintas historias llevan al lector desde el siglo XVII hasta la segunda mitad del siglo XX, siempre bajo una idea recurrente: la obsesión humana por trascender la muerte.
“Nicolás de Rocabertí es otro de los ejes vertebrales de la novela y el espiritismo, por supuesto, que llegó a México con mucha fuerza en el siglo XIX y quienes lo recibieron principalmente fueron los círculos liberales. No es casualidad que uno de los principales espiritistas mexicanos sea Francisco I. Madero y sus allegados. Estas prácticas persistieron hasta López Portillo y seguramente hasta más allá”, sostuvo en la plática.
“Quise sumarme a esta tradición latinoamericana que explora nuestros miedos muy latinoamericanos”, señaló Cuéllar al tiempo que reconoció la influencia de autores como Edgar Allan Poe, Henry James, Carlos Fuentes, Amparo Dávila, Julio Cortázar y Jorge Luis Borges.
El autor también se apoyó en hechos documentados y en personajes históricos, como el llamado Monstruo de Tacuba, Gregorio Cárdenas, transformado en la novela en Eusebio Cárdenas. Asimismo, aseguró que algunos episodios que podrían parecer producto de la imaginación tienen sustento en sucesos reales.
“Lo que ha fascinado y sigue fascinando tanto a los políticos y al mundo de la farándula del espiritismo y del ocultismo es esta promesa de vencer a la muerte, esta promesa también de ganar control y dominio sobre los demás y sobre las circunstancias. Creo que esta promesa es la que sigue obsesionando a nuestros políticos y a la alta sociedad mexicana”, puntualizó.



