Usted bien sabe, señor Procurador, que la justicia a medias no es justicia. De eso precisamente trata esta carta, de la reparación del daño terrible moral, físico y patrimonial que injustamente se infringió a estas tres mexicanas cuyos únicos delitos han sido tres: ser mujeres, ser indígenas y ser pobres. Señor Procurador, después de años de ofensiva espera, este 12 de diciembre la PGR, ahora a su digno cargo, ha dado un no rotundo a la reparación del daño. Yo creo, quiero pensar, que esa negativa se gestó durante el gobierno calderonista y ahora mañosamente la han deslizado y se la endosan a ustedes, el nuevo gobierno.
Por Ricardo Rocha
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