Si hay un animal que no admite sujeción ése es el gato. Pero qué pasa cuando la vida y la muerte se ponen de acuerdo y alteran su plan indómito. Tal vez ni siquiera sabemos dónde habitan los gatos que se han ido. Porque un gato es siempre la cifra de un misterio.
Por Alberto Ruy-Sánchez
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