
Que te arrepientas
cuando te des cuenta
de que ya no me
tienes.
Que me perdones si
quiero dejarte
y que te perdones
si tú no.
Que llores,
que te duela,
que me llames
y me grites que
no,
que no me olvidas.
Que me perdones si
te olvido;
que no me olvides
aunque quieras
y que no me arrepienta
si yo sí.
Que me ames,
color rojo carbón,
sin tibiezas
ni tonos pastel
para que esta vez
yo te diga que no,
que ya no.
Que te castigues,
que te aborrezcas,
que no encuentres
consuelo,
que pierdas la fe,
que arrastres el alma,
que te falte el aire,
que te puncen las entrañas,
que se agudice tu insomnio,
que te sangren las rodillas,
que no te perdones,
que te arrepientas,
y que ya no puedas
limitar nuestro destino
porque ya me fui.
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