Obligadísimo referirnos de nuevo al tema de temas de las semanas y días recientes: el caso Florence Cassez. Primero, a la aberración que significó que, a pesar de que cuatro de cinco ministros reconocieran flagrantes a sus derechos, una mayoría de tres a dos decidiera dejarla presa. Por cierto, como se temía, la ambigüedad del ministro José Ramón Cossío fue decisoria. En un episodio marcado por la contradicción nuestra Corte Suprema se sujetó a los dictados de los poderes fácticos.
Por Ricardo Rocha
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