Aprendí que las ganas
no se extinguen
ni queriendo quemarlas.
Entendí que los sueños
también se sufren,
que dan miedo
tanto como duelen.
Escribí que besar
es aprender a hablar,
pero sin voz.
Entonces nunca,
nunca hubo
distancia más abismal
de mis manos
a las tuyas,
de mi cuerpo
a tu cama,
de tus alas
a mi espalda;
nunca hubo
tanto
como hoy.
Descubrí
que
el mejor camino
descansa en
tus pechos
y la mejor
rendición
habita entre
tus piernas.
Y que la batalla
mejor perdida,
siempre has sido tú.
@hartatedemi
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