Julieta Cardona

Nota suicida

09/02/2013 - 12:02 am

carcajear.

            1.intr. Reír a carcajadas.

Siempre me gustó ese verbo, pero nunca supe cómo accionarlo.

Estoy triste, pero el punto no es la tristeza sino el vacío, y cuando una está hueca, qué mejor que la muerte para llenarse entonces.

Tengo hambre, me haré un emparedado de pechuga de pavo para que la muerte me agarre con algo en el cuerpo, para que se enoje cuando vea que no podrá ocupar todo de mí. Y a ver cómo saca el emparedado, total, para ese entonces ya no será mi problema.

Siempre supe estar sola aunque nunca quise. Nunca supe estar con los demás aunque siempre quise, pero eso, como el emparedado, ya no importa ahora.

Pobre de mi madre, se pasará días llorando pensando qué hizo mal. He visto que cuando hay un suicidio, los cercanos se preguntan qué hicieron mal. La verdad es que la respuesta nunca llega o llega cuando ya no la esperamos, es decir, la verdad llega cuando una ya se ha ido. Eso lo escribí cuando una mujer me traicionó, yo buscaba incesantemente la verdad y no llegó sino hasta que yo ya me había ido, es decir: nada, lo escribí tres veces y ha quedado claro, y puede que eso tampoco importe ahora.

¿Entonces qué de todo importa? ¿Por qué dejo una nota suicida con la definición de un verbo que nunca pude, que nunca supe? Tal vez porque todos necesitamos comprensión, incluso en el final cuando ya nada importa.

Pobre de mi flauta Yamaha. Ya no tocaré la Oda a la Alegría. Total, nunca la toqué bien, sin embargo, más que cualquier otro objeto, ese me acompañó desde la primaria. Ingrata yo que nunca la nombré. Eso lo resolveré antes de que sea demasiado tarde: se llamará Céline.

Debajo de mi almohada hay una libreta, en esa tengo mis secretos más preciados y los que otros me confiaron. No la lean o se irán conmigo al infierno. No se espanten, infierno es mi manera de decir que me encontraré con fulanas igual que yo en otro lugar, no más, no menos. O espántense, ya qué importa. También hay un cheque que solventará los costos económicos de mi muerte. Mi padre siempre ha dicho que hay muertos que ni muertos dejan de hacer ruido. Y yo no quiero ser de esos, yo quiero ser de los otros que la muerte se lleva con un emparedado en el estómago, de esos que hacen enojar tanto a la muerte que dejan silencio.

Avienten a Céline en el mar. También a mí. Tal vez en las profundidades de lo azul se me ocurra regresar en una estrella de mar, en otra mujer que sea más valiente, o en un mensaje adentro de una botella que diga aquello que siempre defendí:

«Las confesiones más grandes de amor se hacen al oído, en papel y en la cama». Al menos una noche, la mejor de mi vida, pude hacer mi confesión al oído, en papel y en una cama. Lástima que fue a la mujer que me traicionó.

carcajear.

            1.prnl. Burlarse de alguien o de algo.

Por fin puedo.

@hartatedemi

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