Desde siempre la danza ha acompañado a todas las civilizaciones de la historia humana, ya sea en ceremonias sagradas o en ritos paganos. Incluso hay quienes girando llegan a estados alterados de conciencia, como los Derviches. Las razones por las que un individuo decida no bailar son infinitas, sin embargo es innegable que bailar alegra el alma, eleva el espíritu y es uno de los ejercicios más completos. Bailemos y disfrutemos de los múltiples beneficios que nos brinda el bailongo. Lo que no se mueve se pudre. Las cosas simples.
Por Vanessa Bauche
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