Julieta Cardona

La última vez

20/07/2013 - 12:00 am

«¿Te acuerdas cuando besábamos nuestras manos?,
éramos idiotas al pensar que maleábamos
el destino».
deuxpointstrois

 

Otra vez estamos solas, pero esta es la última. Me parece bien que hayas escogido este lugar, estoy de acuerdo en terminar donde todo comenzó. Estos días tuvimos tiempo de pensar y sé que pensaste en mí. Yo también pensé en ti.

Terminamos nuestro romance hace algunos días, ya sé que ambas llevamos la cuenta, pero ayer el mundo me demostró que dio las vueltas suficientes para encontrarme contigo otra vez y hoy despertamos juntas. No me queda muy claro si estuvo bien, pero me parece que tiene todo el sentido del mundo, es más, volvería a hacerlo más de mil veces con tal de arrancarte de mis entrañas.

Ya sé que pensaste que yo era más fuerte que tú porque así parecía, pero hoy me viste llorando desnuda en la cama de un hotel con olor lavanda, sollozaba mientras te besaba porque estaba contigo pero yo te sentía tan ajena que me dio por llorar sin parar mientras también te hacía el amor. Pienso en aquella imagen y vuelvo a reventarme. Luego me da por pensar que Dios no me hizo tan resistente. ¿Sigues creyendo que soy fuerte, mi amor? Cómo te extraño. ¿Tú me extrañas, mi amor?

Estoy esperando que las cosas mejoren para no sentirme culpable cuando me acueste con alguien por despecho. Mejor vacía que culpable. El cuerpo y su maldita memoria. Estoy esperando que las cosas mejoren.

Seguimos solas. De no tener tanto ruido en mi cabeza entendería que confundo las Matemáticas con el destino cuando me pregunto cuál es la probabilidad de encontrarnos una vez más, otra última. Me pregunto si queremos más encuentros que nos unen en jadeos y nos separan en todo lo demás. Heridas abiertas para terminar de salir, me gusta pensar.

Será que si no nos apuramos a dejarnos, despertemos un día —cualquier día— sin buscarnos en la cama porque ya se olvidó. El cuerpo y su maldita memoria. Será que si querernos por ahora no funciona entonces lo más sensato será querernos para siempre.

Bien escribió Durrell: "Me imagino que estas cosas siempre pasarán a los fracasados que se enamoran". Y yo solo soy una tonta enamorada.

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