En el corazón de la ciudad prohibida de Beijing,
frente al Pabellón de la Felicidad y la Paz,
donde el emperador elegía a sus concubinas,
como un paisaje a la vez celestial y submarino,
se extiende un extraño jardín de enormes rocas.
Por Alberto Ruy-Sánchez
MÁS EN Opinión
Jorge Zepeda Patterson
Inseguridad, percepción y realidad
""La percepción del público es que los crímenes han aumentado, cuando en realidad es la exposición de..."
Muna D. Buchahin
Generadores de corrupción
""Los generadores de corrupción son personajes de la iniciativa privada y la política que están entre..."
Rubén Martín
Acuerdo raro sobre minerales y tierras
""Por decisión propia, por compromiso o por presión, el Gobierno mexicano anunció la firma del Plan d..."


