Redacción/SinEmbargo

¿Debe renunciar? / Aguirre: nepotismo y nexos oscuros / Guerrero en llamas

Guerrero, más "caliente" que nunca

En el Excélsior, el periodista José Cárdenas, escribe que: "el gobierno de Ángel Aguirre no ve la suya. Devastado por la tragedia de Iguala, despreciado por la opinión pública, sobajado por el gobierno federal, ahora enfrenta otro escándalo mayor. No es una metáfora. Edificios públicos quemados, las sedes de los poderes estatales destruidas, automóviles vandalizados, las calles de Chilpancingo envueltas en caos; el cuadro violento es forma y fondo. La ley se ausentó de Guerrero; el México bronco irrumpe con furia justiciera. El gobernador se esfuerza, lanza sin éxito llamados a la tranquilidad, inventa una máscara, dice que la entidad está en calma. Guerrero no sólo es Iguala. Chilpancingo no refleja la realidad del estado. Pretende creer su verdad aunque las llamas consuman su argumento. Ángel Aguirre está solo; tiende la mano a normalistas y familiares de los desaparecidos, pero los agraviados no quieren nada con él, lo desconocen, desconfían de los dichos y los hechos. La onda expansiva de la tragedia de Iguala es imparable. Lo inaceptable, lo intolerable, se acumula como gas que estalla detonado por la indignación. El fuego crece y amenaza con extenderse sin control. El problema se sale de cauce y rebasa la geografía guerrerense."

En La Jornada, el periodista Julio Hernández López, escribe que: "la protesta de profesores y normalistas significó en Chilpancingo la instalación de briosos cercos al Congreso estatal y al palacio de gobierno, llegándose en este inmueble al incendio de parte de sus instalaciones. Fuego en la capital guerrerense como resultado de la indignación extrema por la matanza de estudiantes de Ayotzinapa y por el engaño y las manipulaciones de autoridades municipales, estatales y federales que han convertido los expedientes de Iguala en cartas de macabros juegos electorales y en una contundente demostración de que el régimen político actual ha llegado a sus peores, e inaceptables, niveles y que no puede seguir adelante la nación con un esquema de ‘‘representación popular’’ fundado en la corrupción, la injusticia y la criminalidad organizada. La suerte de Aguirre Rivero quedó echada desde los sucesos de Iguala, pero tanto él como su partido, el del sol azteca, han pretendido extender una agonía cantada. Pero no es el único responsable. La administración federal tiene plena corresponsabilidad del catastrófico estado de la nación y en especial de los hechos relacionados con el narcotráfico y delitos conexos que se han constituido en el verdadero poder del país. Obviamente, las tentaciones de la represión cruda cruzarán por los escritorios del gobierno formal, pero México necesita cambios profundos para tratar de rehabilitarse, y no mano dura ni más cerrazón. Y, mientras UNAM y UAM realizan un paro de 48 horas en apoyo a Ayotzinapa"

En El Universal, la periodista Katia D'Artigues, escribe que: "Guerrero es más que nunca Tierra Caliente. La indignación crece a 19 días de que hay 43 estudiantes desaparecidos. No es para menos. Ayer normalistas tomaron el Palacio de Gobierno en Chilpancingo, provocaron fuego. Se sumaron a un paro de 48 horas alumnos de la UNAM, UAM y UACM. La historia cada vez crea más solidaridad internacional con Ayotzinapa; hace crecer la distancia entre el gobierno federal y el estatal: baste ver el encontronazo declarativo entre Jesús Murillo Karam y Ángel Aguirre. Por cierto, qué bárbaro Aguirre. El sábado declaró: “Sin mayores elementos, sí les puedo afirmar que algunos de los cuerpos, que de acuerdo con los avances que se llevan en los peritajes en materia forense, no corresponden a los jóvenes de Ayotzinapa”. Es decir, ¿algunos sí son? ¿y los demás muertos valen gorro? Vaya “tranquilidad”.

En el Excélsior, su columna de trascendidos, Frentes Políticos, asegura que: "juego siniestro. Ángel Aguirre Rivero no logra dimensionar el problema en el que está metido desde el 26 de septiembre, cuando policías de Iguala asesinaron a tres normalistas y a tres civiles, y desaparecieron a 43 estudiantes de Ayotzinapa. Que él tiene la conciencia tranquila. ¿Sí? Primero su procurador, Iñaky Blanco, dijo que con la detención de 22 policías fue posible llegar a las fosas con 28 cadáveres y que ellos se los habrían entregado a Guerreros Unidos para que los asesinaran. Ahora Aguirre afirma que los cuerpos encontrados no son de los normalistas. ¿Y entonces, de quiénes son? O es que, de verdad, ¿nos tenemos que tragar que los alumnos desaparecidos juegan a las escondiditas? Una cosa es clara, las autoridades de Guerrero le ven la cara a las familias de las víctimas y a los demás."

En El Universal, el periodista Ricardo Alemán, escribe que: "¿por qué los normalistas quemaron el Palacio de Gobierno? ¿De verdad fue como una muestra de repudio al gobierno de Ángel Aguirre? No, lo cierto es que tampoco podemos ser ingenuos. La violencia que vive Guerrero es propia de la lucha por el poder estatal; de las peleas por la sucesión. Pero en esa violencia tampoco caben las casualidades. ¿Por qué? Porque no es casual que los adversarios del alcalde de Iguala —los mismos que fueron baleados, asesinados y secuestrados—, sean los mismos adversarios de Ángel Aguirre que quemaron el Palacio de Gobierno; los mismos que quemaron toda la documentación contable del gobierno saliente de Ángel Aguirre. El gobernador de Guerrero se pude retirar tranquilo. Nada encontrarán en su contra. ¿Es creíble esa casualidad? En política las casualidades no son terrenales. Al tiempo."

En Milenio, el periodista Carlos Marín, escribe que: "lo que sucedió ayer en Chilpancingo, aderezado con el activismo del magisterio disidente oaxaqueño y michoacano (sus cuadros se preparan, precisamente, en las normales rurales); el anuncio del ERPI sobre la creación de una “brigada de ajusticiamiento”; los disparos de policías ministeriales a estudiantes del Tec y Chapingo, más la inevitable permeabilidad de la UNAM y el IPN, son signos del tsunami de un problema tan irresoluble como el 2 de octubre…"

En el Excélsior, el periodista especializado en temas parlamentarios, Francisco Garfías, escribe que: "el aún más ojeroso gobernador Ángel Aguirre metió su cuchara y aumentó la confusión. Dijo que algunos de esos cuerpos no son de los normalista y obligó a Murillo a desmentirlo. Las alertas se multiplican en el territorio nacional. La palabra Ayotzinapa ya es emblema de represión y muerte. Convoca a chavos —y no tanto— a la movilización en respaldo de los normalistas desaparecidos. La efervescencia sube al parejo de los titubeos de las autoridades. El Palacio de Gobierno de Guerrero fue destrozado e incendiado ayer en Chilpancingo por estudiantes normalistas. La UNAM anuncia un paro de dos días en apoyo a los desaparecidos. En Michoacán, aprendices de maestros retienen una treintena de autobuses. La CNTE ya camina hacia la mencionada localidad guerrerense. Los guerrilleros del ERPI llaman a formar una “brigada de ajusticiamiento” para combatir a la banda criminal de los Guerreros Unidos, supuestamente responsable de la desaparición y muerte de normalistas. La cereza del pastel: policías ministeriales en Guerrero aplicaron el protocolo del gatillo fácil y le dispararon a un vehículo donde viajaban estudiantes del Tecnológico de Monterrey porque, dicen, les ordenaron detenerse y no les hicieron caso. ¿Saldo? Un joven alemán herido."

En el Reforma, su columna de trascendidos Templo Mayor, asegura que: "los normalistas de Ayotzinapa llevaron ayer su reclamo de justicia al más absurdo de los extremos: el de la violencia. La destrucción y el incendio del Palacio de Gobierno de Guerrero habrá quien quiera justificarlo como una expresión de hartazgo ante el desgobierno de Ángel Aguirre Rivero. Sin embargo, en los hechos, quienes protagonizaron los actos vandálicos de ayer difícilmente podrán ser considerados como interlocutores por la autoridad, dado que ahora las supuestas víctimas ya también cayeron en conductas delictivas. Orquestadas o no por el PRI, como dicen algunos en Chilpancingo, el hecho es que las crecientes protestas contra el perredista -de empresarios, estudiantes, maestros, comerciantes- hacen cada vez más difícil la permanencia del hoy todavía gobernador. La bronca está en que en el remoto caso de que Aguirre decidiera hacerse a un lado, ¿quién se hace cargo del tiradero?"

En el Excélsior, la periodista Yuriria Sierra, escribe que: "una pirueta política, con la que el gobernador que no gobierna nada, intenta ganar tiempo para que las voces que piden su renuncia se vayan apagando. Pero de apagarse nada. La situación de Guerrero es terrible. Como lamentable metáfora de ello fueron los hechos de ayer por la tarde: el Palacio de Gobierno incendiado, automóviles también en llamas. Siempre será un desafortunado argumento protestar contra la violencia haciendo uso de ésta. Sin embargo, los normalistas que ayer se manifestaron llevan 15 días esperando por sus 43 compañeros de quienes ahí no sabemos nada. Ni de ellos ni del alcalde, al que le dieron licencia y luego un amparo. El gobierno de Aguirre guardó silencio ayer, al menos hasta el momento en que escribo estas líneas. Se dejó a los normalistas actuar y no hubo un sólo detenido."

Blindaje electoral

En el Reforma, el especialista en temas electorales, Jorge Alcocer, escribe que: "de manera reactiva los dirigentes de varios partidos políticos han asumido el compromiso de blindar la selección de candidatos para evitar la repetición de hechos como los que llevaron a la postulación del ahora prófugo alcalde de Iguala, José Luis Abarca. Solo que el compromiso carece de soporte legal y procedimental, por lo que se presta a ocurrencias, como la del diputado del PVEM, Arturo Escobar y Vega, quien dijo que entregarían a la PGR el padrón de sus afiliados, un millón 50 mil, para que sean certificados."

El Senado, inexperto en temas de relaciones exteriores

En el Reforma, el internacionalista y analista Genaro Lozano, escribe que: "la dirección de la política exterior de México es uno de los rubros en los que el Poder Ejecutivo se puede ir por la libre sin rendir cuentas. En este sexenio dicha conducción se ha beneficiado además de dos factores: por un lado, del interés presidencial de armar una campaña de relaciones públicas desde el inicio del sexenio, con la creación de la narrativa del "Mexican Moment" y, por el otro, de la tradicional desatención del Senado de los temas de política exterior, que se ha profundizado con la débil presidencia de la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado."

Doscientos años y aún no se constitucionaliza el país

En el Reforma, el jurista Diego Valadés, escribe que: "hace doscientos años iniciamos el que ha sido un largo camino para constitucionalizar al país. Todavía no alcanzamos la meta. La cuna de nuestro constitucionalismo está en lo que ahora son Guerrero y Michoacán y hay un gran contraste entre lo que sucedía cuando se forjó la esperanza y lo que ocurre donde se sufre la tragedia.

Ángel Aguirre no debe de renunciar

En el Reforma, el analista y periodista Sergio Sarmiento, escribe que: "nada da más pena que ver cómo los grupos políticos aprovechan las muertes para promover sus filias y fobias. Ahora vemos el caso de Ángel Aguirre Rivero, el gobernador perredista de Guerrero, cuya renuncia exigen varios grupos por la matanza de Iguala. ¿Debe renunciar el gobernador? No estoy de acuerdo. Aguirre fue electo de manera democrática y su responsabilidad es cumplir con su mandato. La única excepción sería si se presentara una acusación formal en su contra por la comisión de un ilícito. Pero no ha sido el caso hasta ahora."

Emilio Álvarez Icaza, candidato a Ombudsman de la CNDH

En El Universal, su columna de trascendidos Bajo Reserva, asegura que: "temblores y calambres se sintieron ayer en la Comisión Nacional de Derechos Humanos cuando se vieron las imágenes sonrientes del presidente Enrique Peña Nieto y Emilio Álvarez Icaza, secretario ejecutivo de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. Nos dicen que en la CNDH se dio más de una lectura a la difusión de esta imagen precisamente en el momento de jaloneo que se vive en el proceso de sucesión en la CNDH. Don Emilio es visto por varios sectores y organizaciones como un buen candidato a ómbudsman nacional cuyo perfil, ahora enriquecido con su paso por la CIDH, podría dar fortaleza a un organismo cuya eficiencia ha estado en entredicho en los últimos tiempos. El caso es que en este momento sucesorio, toda señal es leída e interpretada con intención. Y el Senado que todavía no saca la convocatoria..."

El Mini Lic, sucesor de "El Chapo"

En El Universal, el periodista Carlos Loret de Mola, escribe que: "por meses se especuló quién sería. Ya se sabe: el nuevo líder del Cártel de Sinaloa es Dámaso López Serrano, según me confirman altas fuentes de inteligencia. Le apodan El Mini Lic, no tiene más de 28 años de edad y es ahijado de Joaquín Guzmán Loera. Su principal credencial: está acusado de dirigir al sanguinario grupo de sicarios conocido como Los Ántrax. La información difusa que existe sobre los grupos del narcotráfico y sus líderes más visibles hacía pensar que el sucesor del mando de la poderosa organización sería Ismael El Mayo Zambada o Juan José Esparragoza Moreno El Azul. Pero desde que lo capturaron en Mazatlán en febrero de este año, El Chapo dijo a sus primeros interrogadores, altos funcionarios de la Marina, que su compadre El Mayo Zambada andaba escondido en la sierra con ganas de retirarse."

Ángel Aguirre, con posibles nexos con el crimen organizado

En El Universal, el periodista Salvador García Soto, escribe que: "al nepotismo y la corrupción se suman denuncias aun más graves que circulan en los corrillos guerrerenses sobre presuntos vínculos entre el poder estatal y la delincuencia organizada. Un caso que apunta en ese sentido es la protección con que opera el primo del gobernador, Víctor Hugo Aguirre Garzón, identificado por autoridades federales como uno de los líderes de la organización criminal denominada Cártel Independiente de Acapulco (Cida). El señalamiento más directo que pesa sobre Ángel Heladio tiene que ver con el video en el que la señora María Leonor Villa Ortuño, suegra de José Luisa Abarca, alcalde prófugo de Iguala, denunció que la campaña política del actual gobernador fue financiada por el narcotraficante Arturo Beltrán Leyva, a quien también se relacionó con su primo Víctor Hugo Aguirre Garzón, jefe del citado cártel y, según el dicho de la suegra, aliado de Los Guerreros Unidos responsables de secuestros y extorsiones en Guerrero."

Iguala y la violencia que nos atrapa, enferma y define

En El Universal, la periodista, Denise Maerker, escribe que: "sin embargo, me sorprende encontrar entusiasmo en algunos de los que señalan y critican lo mal que lo ha hecho el gobierno de Peña Nieto, lo mal que gobierna la izquierda, lo incapaces que son los partidos de elegir candidatos, de sortear crisis. ¿De qué podrán alegrarse? ¿De que ningún partido parece encontrar la receta para sacarnos de la violencia? Y es que más allá de lo que signifique para los partidos y gobernantes, Iguala nos regresa a todos a un escenario donde la violencia nos atrapa, nos enferma y nos define. Nadie pensaba que el tema estuviera resuelto —basta con preguntarle a los guerrerenses y michoacanos—, pero sí había la esperanza, apoyada en cifras, de que lo peor había pasado (y quizá sea cierto en términos generales). Pero Iguala nos recordó Villas de Salvárcar, al Pozolero, a los 72 de San Fernando. Iguala nos dice a todos que la violencia extrema e irracional está al acecho. Una violencia que no deja ganadores porque nos nubla a todos el futuro."

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