Los partidos políticos han acabado con la riqueza de este país.
Se gobiernan a sí mismos como si fueran solventados con dineros propios y no con los impuestos de la sociedad.
Parecen empresas privadas sin obligación de rendir cuentas a nadie, ni siquiera sobre la transparencia de sus procesos y gobernanza interna.
Este año el INE les aprobó 5, 356 millones de pesos, que serán repartidos entre los diez partidos que existen ahora mismo en México, incluidos los tres de reciente creación: Morena, Humanista y Encuentro Social, los cuales recibirán 120.9 millones de pesos cada uno.
Si bien el gasto de este dinero puede ser justificado “legalmente”, nadie ha visto en realidad que la democracia se fortalezca y la calidad de vida de los ciudadanos mejore.
Al contrario: la corrupción en nuestras instituciones (incluidas las de justicia) es más visible, la clase política más cínica y la sociedad más pobre.
Los partidos políticos (desde el PRI hasta Morena) son cajas chicas (o no tan chicas) que solventan ambiciones de poder personales o de grupo.
¿Quién los norma eficazmente?, ¿qué organismo regula, incluso, su viabilidad?
La partidocracia mexicana alcanzó su mayor degradación al fundirse con el crimen organizado, desde donde ha cometido crímenes de lesa humanidad, sin haber sido juzgada y castigada severamente.
Diez partidos tiene nuestro país. Diez simples motivos para corroborar que nuestra democracia ha devenido en demagogia.
@rogelioguedea
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