Un Quijote en Tenochtitlán
Juan Carlos Monedero
Trump 0-Moctezuma 1: noticias de la guerra civil
22/01/2026 - 12:03 am
"Mientras parece incubarse una tormenta que puede llevar a EU a una guerra civil, conviene recordar que el imperio norteamericano puede desmadejarse desde Venezuela".
Dice Giuliano Da Empoli en su último libro, La hora de los depredadores, que cuando llegaron a Tenochtitlán las primeras noticias del desembarco de Hernán Cortés, Moctezuma reunió con urgencia a su círculo más cercano (lo que hoy serían sus asesores). Había que tomar una decisión: ¿qué hacer con aquellos visitantes inesperados que habían aparecido desde quién sabe dónde, montados en lo que parecían auténticas ciudades flotantes?
Algunos consejeros lo tenían claro: expulsarlos de inmediato. No habría supuesto un gran esfuerzo para las tropas imperiales despachar a unos pocos centenares de aventureros demasiado confiados. Pero, como suele ocurrir, no tardaron en aparecer las dudas “razonables”. Según los informes, aquellos extranjeros parecían contar con habilidades poco habituales: iban envueltos en metal impenetrable, cabalgaban criaturas enormes que obedecían dócilmente y, para rematar, manejaban tubos capaces de escupir fuego y trueno con notable eficacia. Cerbatanas donde rebotaba el sol como en lo que tapaba la cabeza de aquellos seres. Ante semejante despliegue, surgió la gran pregunta: ¿y si no eran simples mortales? ¿Y si su jefe, blanco, barbudo y resplandeciente, era nada menos que Quetzalcóatl regresando del exilio divino?
Dice Da Empoli que, atrapado entre el miedo y la prudencia —esa combinación tan apreciada en la política adocenada— Moctezuma optó por la solución más universal: no elegir. Envió una embajada cargada de regalos para deslumbrar a los recién llegados, pero al mismo tiempo les pidió amablemente que no se acercaran demasiado a la capital. El resultado, como suele pasar cuando se intenta quedar bien con todos sin molestar a nadie, fue exactamente el previsible: al tratar de evitar la guerra sacrificando el honor…
Cierra el autor italiano que Moctezuma tuvo deshonor y guerra. Algo parecido sucedió cinco siglos después en Múnich, en 1938, en un encuentro que fue presentado por Neville Chamberlain, Primer Ministro británico, como una proeza diplomática digna de enmarcarse y colgarse en el salón de la paz mundial. Tras estrechar la mano de Hitler y regresar a Londres agitando su famoso papel, el Primer Ministro británico proclamó haber asegurado “la paz para nuestro tiempo”. En realidad, lo que llevaba en el bolsillo no era un tratado, sino un recibo: el comprobante de que Checoslovaquia había sido entregada como moneda de cambio para comprar unas semanas de tranquilidad. Chamberlain obtuvo aplausos, titulares optimistas y una ilusión colectiva de estabilidad; Hitler, en cambio, obtuvo territorio, legitimidad internacional y la confirmación de que las democracias occidentales preferían ceder antes que incomodarse.
Para la humanidad, Múnich fue una lección magistral sobre cómo confundir prudencia con cobardía y diplomacia con rendición. El acuerdo no evitó la guerra: la retrasó lo justo para que el agresor se fortaleciera y afinara sus planes. Mientras unos celebraban la paz, otros preparaban los tanques. Así, el apretón de manos más famoso de Europa no fue un gesto de reconciliación, sino el preludio elegante de una catástrofe mundial, firmado con tinta, sellado con sonrisas y pagado después con millones de vidas.
En el reciente encuentro en Davos, Suiza, Trump ha vuelto a ganar un récord de cretino: ha insultado a los etíopes, ha confundido Groenlandia, tierra de los inuit -que no es más grande que África-, con Islandia -capital Reikiavik-, apenas un poco más grande que Portugal y poblada por descendientes de los vikingos. Y ha dicho que los EU la devolvieron a Dinamarca después de la II Guerra Mundial, cuando en verdad nunca fue gringa; ha dicho que no hay parques eólicos en China, ha mentido sobre el precio de los medicamentos en EU, sobre lo que su gobierno ha invertido, sobre su participación en dinero en la OTAN, ha llamado pedigüeños a los canadienses, ha vuelto a decir que Europa va en la mala dirección, que los suizos no son buenos para nada -se ha olvidado de los relojes de cuco y del chocolate- y que les va a subir los aranceles, y, lo más relevante, que no va a apropiarse de Groenlandia por la fuerza, lo que ha abierto la discusión de si la amenaza alemana de no ir al Mundial tendrá que ver con esa afirmación. ¡Ah Trump! A ti sólo te paran con amenazas.
Puedes devastar Palestina y hacer sobre sus ruinas hoteles de lujo para gente fresa, pija, concheta o los preppy de la upper-class, pero tocar el mundial: cuidado Trump, que te estrellas.
Hasta un liberal como Mark Carney, el Primer Ministro canadiense, ha dicho que está harto de Trump. Al norte, al sur, al este, al oeste y dentro, a Trump le crecen los problemas. ¿Y no será que Trump está desesperado y no le queda otra que seguir corriendo?
En EU crecen las críticas por no publicar la lista Epstein, cuando fue una de las promesas estrella de la campaña electoral. Ese enfado creciente dentro del movimiento MAGA ha llevado a un trabajador de la Ford a llamarle en una visita “protector de pederastas”, para gran enfado del anaranjado Presidente. El problema no está en que hayan despedido a ese trabajador, al que el mismo honorable Presidente de los EU Donald Trump le mandó a la mierda con el tradicional fuck you, sino que ese calificativo de “protector de pederastas” ya forma parte de los memes nacionales y los humoristas lo han hecho bandera propia.
Trump criticaba la supuesta pederastia en el partido demócrata, pero la oculta en su propia persona y en los de su propia clase y club de amigos.
Al mismo tiempo hemos visto que las muertes causadas por la llamada “Gestapo de Trump -la expresión es del Alcalde de Minnesota-, los enmascarados del ICE, ha resucitado a las panteras negras, el viejo partido fundado por los estudiantes universitarios Bobby Seale y Huey P. Newton en octubre de 1966 en Oakland, California. Qué estudiantes norteamericanos los de entonces…
La gota que ha desbordado el vaso ha sido el asesinato impune de Renee Good, una mujer culpable sólo de escribir poesía, lo que ha llevado a que las panteras negras, con armas largas de asalto permitidas por la Constitución, patrullen las calles de Filadelfia reclamando derechos ya no sólo para la comunidad negra, sino también para los inmigrantes. Solidaridad de clase y de raza.
En Minnesota, Trump quiere solventar las manifestaciones contra la política migratoria con el ejército. Mil 500 soldados, dos batallones de la 11ª División Aerotransportada del Ejército, junto con una ley del siglo XIX, la Ley de Insurrección contra los que ejercen el derecho constitucional a la protesta. Mandar al ejército a reprimir a su propio pueblo es propio de dictaduras.
¿Por qué apoya Trump a los manifestantes en Teherán pero quiere dispararles en Minnesota?
Trump prometió que, a diferencia de los demócratas, no iba a dirigir ninguna guerra que costara vidas y dinero a los norteamericanos. Pero también en eso ha mentido. Vamos sabiendo que hubo resistencia a la acción norteamericana en Caracas y por eso eliminaron a los 32 militares que servían de guardia personal del Presidente Maduro. También hay soldados venezolanos caídos y heridos. Si hubo bajas norteamericanas se sabrá. Lo que es evidente es el enorme costo de los meses que ha estado el 20 por ciento del ejército norteamericano en el Caribe. Trump pretende cobrarlo robándose el petróleo. Pero la legislación internacional no permite ese atraco. De hecho, los magnates de las grandes petroleras le han dicho a Trump que no están dispuestos a invertir porque no ven seguridad jurídica.
Trump ha tenido que dejar claro que hay diferentes grupos en el gobierno norteamericano y que el de Marco Rubio, que quería imponer a María Corina Machado de Presidenta, perdió la partida porque no le garantizaba a Trump el robo del petróleo. Trump ha tenido que salir ya un par de veces a dar explicaciones sobre el futuro de la premio Nobel de la paz, porque sus aliados internacionales, entre ellos los españoles del PP y de VOX, Feijóo, Isabel Díaz Ayuso y la vocera de José María Aznar y el grupo ATLAS, Cayetana Álvarez de Toledo, o los latinoamericanos Ricardo Salinas Pliego o el propio Milei, han sido descalificados al tratar Trump a Machado peor que a alguien que llevaba hamburguesas. Trump no tolera que nadie le diga lo que tiene que hacer. En su última intervención, Trump ha vuelto a citar a Irak: si descabezas a los que pueden gobernar, sólo recibes problemas.
Si al final Trump tiene que gobernar con el chavismo ¿por qué no aceptó la oferta de Maduro de abrir más acuerdos como el que tenía con la petrolera norteamericana Chevron?
Trump, en nombre de la Estrategia de Seguridad Nacional quiere ir a por Groenlandia. Pero los habitantes de Groenlandia no quieren y Dinamarca, bajo cuya jurisdicción está ese país, tampoco. Y Dinamarca está en la OTAN. La OTAN está a punto de romperse. Petróleo, gas natural y líquidos asociados, yacimientos medios o altos de 25 de los 34 minerales críticos definidos por la Comisión Europea, alrededor del 25 por ciento de las reservas mundiales de tierras raras, nuevas rutas y realidades geopolíticas por culpa del deshielo. Trump cuenta con que en Europa ganen las fuerzas de extrema derecha que, pese a sus discurso ultranacionalista, están dispuestas a arrodillarse ante los EU. No está claro que eso le pueda funcionar, como vemos en la Italia de Giorgia Meloni, con Lepen o con Orban, líderes que no le han seguido ni en el secuestro de Maduro ni en la bravuconada de Groenlandia.
¿Puede Trump romper una relación comercial entre la Unión Europea y EU que supera los 1.68 billones de euros en 2024, donde la UE exportó bienes y servicios por unos 800 mil millones e importó unos 880 mil millones desde EU? ¿Puede EU prescindir de las bases norteamericanas en Europa o eso pone en peligro la seguridad del país?
En sus relaciones con México, Trump se ha ganado el profundo desprecio de las autoridades mexicanas, que sólo lo expresan en privado para no molestar a alguien cuyo comportamiento se parece más a Jeffrey, el rey caprichoso de Juego de tronos, que a un Presidente de la primera potencia mundial. Marcelo Ebrard hace contorsiones para que los productos mexicanos sean los más baratos en EU sin que eso signifique perder la dignidad. Pero en privado, amor ni respeto son lo que expresan.
Y lo mismo ocurre con la Colombia de Petro, con quien se reunirá en días próximos aunque las reuniones y los compromisos con Trump ya sabe la comunidad internacional que no valen gran cosa. Y también con el Brasil de Lula. No parecer razonable que EU pueda basar la relación con los más importantes países de América Latina sólo en base a la fuerza.
Mark Carney viajó a Pekin antes de Davos para reunirse con el Presidente chino, Xi Jinping, sellando un nuevo acuerdo de asociación estratégica enfocado en energía, comercio, seguridad y cultura. Canadá, cansada de las bravuconadas de Trump, está buscando diversificar sus lazos comerciales buscando reducir la dependencia de Estados Unidos tras amenazas arancelarias. Como parte de este acercamiento, se anunciaron medidas para reducir aranceles a vehículos eléctricos chino.
¿Por qué Trump está dispuesto a romper con su socio más cercano, histórico y leal como ha sido históricamente Canadá? ¿Puede mantener en el tiempo relaciones fiables y predecibles si sus relaciones con todos los países de América Latina son de desprecio, humillación, amenaza o coerciones?
Por si no bastara Trump ha insultado al presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell. Powell intenta mantener el control de la inflación y evitar excesos financieros, mientras Trump exige tipos de interés bajos y mercados eufóricos para poder vender crecimiento acelerado como éxito personal. En su lógica, la independencia del banco central era aceptable… siempre que no estorbara sus objetivos políticos. Este choque entre las instituciones no le genera a Trump amigos.
¿Por qué defiende Trump la independencia de los Bancos Centrales en todo el mundo y, en cambio, quiere controlar el Banco Central norteamericano?
Mientras parece incubarse una tormenta que puede llevar a EU a una guerra civil, conviene recordar que hemos sostenido que el imperio norteamericano puede desmadejarse desde Venezuela. Por ahí se están excediendo comportamientos demasiado cerca de los EU como para que dé lo mismo. Secuestrar a un Presidente en ejercicio en América del Sur se vive como algo demasiado cercano.
¿Hay de verdad alguien que respete a María Corina Machado? Su última humillación delante de Trump regalándole la medalla del Nobel, recuerda al Nobel noruego de 1920, Knut Hamson, regalándosela a Goebbels en 1943. Y todo señala a una ausencia de plan para el país caribeño. Quizá pensaban que, con el secuestro de Maduro, Venezuela entraba en descomposición y todo sería más sencillo. Pero no es así. Funcionó la cadena de mando y ahora Delcy Rodríguez es Presidenta. Y por eso están sembrando la idea de que los hermanos Rodríguez y Diosdado Cabello han traicionado a Maduro. No lo dicen también del hijo de Maduro para no quedar en exceso como pendejos. Pero todo se andará.
Venezuela va a aguantar porque tiene organización y consciencia, mientras que los comportamientos de Trump y de las derechas que lo apoyan recuerdan demasiado a las situaciones que llevaron a la guerra mundial el siglo pasado. Las élites norteamericanas y el pueblo norteamericano están avisados. ¿Llegará a la primavera el Comandante de la Patrulla Fronteriza, el porcino Gregory Bovino?
Quizá por eso entendemos el nerviosismo de Trump y lo desesperado de sus comportamientos. Ceder sus pretensiones violentas sobre Groenlandia quizá sean una señal. Aunque mañana podría volver sobre sus pasos.
Hay que ayudar a los norteamericanos a que hagan lo que tengan que hacer. El mundial sólo va a ser de verdad en Canadá y en México. El mundo tiene que mandar señales. ¿No tendría que ayudar el mundo a los demócratas norteamericanos llamando a consultas a sus embajadores en un acto colectivo?
O se saca del juego a Trump, o terminará queriendo ganar hasta los partidos de fútbol a cañonazos.
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