María Rivera

Nuevo (des)orden

12/02/2026 - 12:01 am

"Nada bueno vendrá de este desorden. La invasión e intervención sucedida en Venezuela, lo que se busca que ocurra en Cuba, el genocidio en Gaza..."

Donald Trump, Presidente de EU. Foto: X @WhiteHouse

La coerción, la imposición de la fuerza, la violación del orden internacional llevados a cabo por el Presidente Trump ha causado muchos daños, querido lector. Desde los obvios, que ha significado la muerte de cientos de personas asesinadas arteramente (en barcos o en tierra) hasta el robo en descampado que está haciendo del petróleo venezolano, y el sufrimiento del pueblo de Cuba asfixiado por sus medidas autoritarias, pero no solamente. Quizás, el daño más terrible que ha sufrido el mundo sea el que se ha infringido sobre el discurso, que ha normalizado el abuso del poderoso. 

Porque fíjese, querido lector, cómo se cubren ahora las noticias en torno a Venezuela, por ejemplo. De pronto, pareciera que el gobierno venezolano voluntariamente entrega el petróleo, voluntariamente toma medidas, como si no estuviera llevándolas a cabo por la amenaza del uso de la fuerza militar que pende sobre su gobierno. Y es que, literal, Washington tiene un arma apuntándole a la cabeza del régimen venezolano, es decir, es pura coerción militar. El escandaloso robo del petróleo venezolano que ha llevado a cabo Donald Trump, cometido frente a los ojos del mundo, ahora es presentado como si fuera una medida administrativa soberana, y no como lo que realmente es. Presenciamos el robo a mano armada de un país y muy rápidamente el mundo lo ha aceptado como si fuera normal, y aceptable. No hay nada que hacer, más vale no decir lo que realmente ocurre, parece que se piensa. 

A mí no deja de asombrarme la rapidez con que esto ha ocurrido, cómo el mundo no solo se ha plegado a la grosera imposición sino también cómo se ha plegado al discurso mentiroso que normaliza hechos que son un ultraje a la legislación internacional.  

La deformidad del discurso es un signo ominoso, porque evidencia que lo que ya gobierna el mundo es la fuerza bruta, el robo en descampado, el abuso cometido abiertamente y que, salvo la excepción europea, el mundo ha decidido no ofrecerle resistencia. La coerción, y las amenazas han surtido efecto en países que han sido incapaces de mostrar independencia y decencia. Ya lo señalaba el Primer Ministro de Canadá, Mark Carney, en su ya célebre discurso en Davos. La mentira se extiende por el mundo, sin enfrentar oposición. Por supuesto, usted podrá pensar que, frente a la fuerza bruta del abusivo, el débil no puede nada, pero esto no es del todo así, ya que la victoria más importante no descansa en las armas sino en conseguir que el débil asuma como propio el relato que exime a su opresor. La complicidad de quienes, sabiendo la verdad, optan por plegarse a una mentira.

Así, Donald Trump, ha ido consiguiendo lo que ha querido: es un productor serial de noticias falsas, de encubrimientos y de mentiras. Lo mismo ha logrado criminalizar a los todos los migrantes como asesinos y violadores, que ha logrado elevar la falsa lucha contra el narcotráfico como coartada para cometer todo tipo de abusos: secuestrar presidentes para concretar robos de recursos naturales u obtener ventajas geopolíticas o domésticas. La retórica fascista que deshumaniza y legitima el abuso sobre otros ya está habilitada y sus consecuencias fácticas las hemos estado presenciando tanto dentro, como fuera de Estados Unidos. Naturalmente, la primera víctima ha sido Gaza y los palestinos que han sido sometidos a un genocidio impune para apoderarse de su territorio. El neonazismo de Israel junto con la política criminal de Trump alimentan el nuevo orden internacional. El robo, el despojo, el genocidio es lo que amenaza al mundo. 

Esto y no otra cosa, es lo que ahora mismo Estados Unidos está haciendo con Cuba también, cuando con amenazas intenta que ningún país le suministre el petróleo indispensable para su sobrevivencia. Nuevamente, pistola en mano, el criminal impone el orden internacional sin importarle el sufrimiento que cause al pueblo cubano y como si Estados Unidos fuera, de facto, el dueño de países soberanos. 

México, lamentablemente, no se ha dado cuenta todavía de que la política de ceder en sus principios a cambio de no ser atacado es una política que no llevará sino a una paulatina pero brutal pérdida de soberanía, cuando Trump logre apoderarse de nuestros recursos naturales o nos use como señuelo en su supuesta guerra contra el narcotráfico. 

Nada bueno vendrá de este desorden, querido lector. La invasión e intervención sucedida en Venezuela, lo que se busca que ocurra en Cuba, el genocidio en Gaza, la salvaje persecución de migrantes en los Estados Unidos y la edificación de numerosos centros de detención de migrantes que inquietantemente tienen semejanzas con campos de concentración, son todas señales de que ingresamos ya a un mundo donde el derecho internacional es letra muerta. Seguirá Irán, y cuantos países le interesen al maligno Presidente de Estados Unidos, que se cree emperador y además exige ser condecorado. 

No está de más repetirlo, en la medida en que dejemos de nombrar a las cosas por su nombre, permitiremos que la mentira se imponga entre nosotros y con esta el poder de un criminal inmoral, acusado, además de cometer crímenes sexuales contra mujeres. Un hombre que lidera un movimiento racista y nacionalista dispuesto a asesinar a ciudadanos sin juicio alguno y que ahora le exige al mundo que sea cómplice en el inmoral ataque al pueblo cubano. 

Veremos, querido lector, si el mundo resiste o se entrega de lleno a la mentira.

No puedo terminar esta columna, querido lector, sin manifestarle mi solidaridad al periodista Alejandro Páez por el ataque difamatorio del que ha sido víctima para tratar de desacreditar su trabajo periodístico, por parte de Televisa, ahora disfrazada de N+Foro pero con su viejo, inmoral rostro de siempre. 

Afortunadamente, su buen nombre y su trayectoria no dependen de los aviesos, ni se manchan con sus mentiras, y su trabajo periodístico es un referente de los medios en México. Nuestro país ya cambió, aunque haya todavía algunos que, increíblemente, se resisten a entender la pluralidad democrática en los medios y las preferencias de las audiencias que dejaron, hace mucho, de sintonizar sus señales y consumir sus mentiras.

María Rivera

María Rivera es poeta, ensayista, cocinera, polemista. Nació en la ciudad de México, en los años setenta, todavía bajo la dictadura perfecta. Defiende la causa feminista, la pacificación, y la liberta... Ver más

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