Cada quien tendrá su mirada; en mi caso, lo que más me marcó de Alonso Lujambio fue esta imposibilidad de su parte de romper con los dos rasgos de su personalidad: de un lado, diría Ortega y Gasset, el ideólogo, y del otro lado el político práctico. Alonso puso un pie en un lado y el otro en el otro territorio y nunca resolvió bien, sin embargo, esta mezcla, a veces esquizofrénica, es justamente lo que hoy proyecta su biografía, una biografía emblemática.
Por Ricardo Raphael
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