Qué putada esto de poner un oído en la Tierra y pararme a escuchar una milésima de segundo. Ahora dejaré al descubierto un puñado de confesiones que, a manera de intruso y transgresor de la privacidad de los humanos, tengo en mi poder. Porque quiero, porque puedo y porque después de todo, no sé de quién soy hijo. Porque ser Dios tiene sus beneficios y sus abusos. Porque ser omnipresente no es tan gratuito, y sobre todo, porque después de hacer palabras escritas lo que escuché, que tú leerás, asumo mi imperfección y mi lengua que es tan larga como mi pena.
«Estoy teniendo un romance con mi ex, pero no es el hombre de mi vida. No sé cómo hacer para callar la culpa y decirle a mi verdadero amor que no, que me perdone, que no fui yo, que algo».
«Fui a una cita con mi psiquiatra, pero salí sin ropa interior de mi casa. La sesión se centró en el diván. Ya no tengo complejos con mis piernas».
«Mis padres creen que me graduaré la próxima primavera. Lo que no saben es que son abuelos hace tres años y que dejé los estudios desde que salí del bachillerato».
«En mi boda dije que sí, pero siempre quise lo contrario».
«Cada semana escucho las mismas confesiones: “Padre Antonio: he pecado, vengo por mi penitencia”. ¿Cuál será mi penitencia por no creer en ti, Dios?»
«El asesino más buscado de la ciudad era mi padre y yo era el detective que lo perseguía».
«Soy un oncólogo que compró su título».
«No sé cómo decirle a mi madre que no la amo».
«Mi esposa no sabe que nuestra casa está hipotecada. Ella me acompaña al casino una vez a la semana. Las otras tres veces que me ausento le digo que juego dominó con el vecino».
«Mi hija es lesbiana. Quisiera decirle que a pesar de los años de matrimonio con su madre, la comprendo perfectamente».
«Tengo miedo de que mi hijo crezca y se parezca más al mejor amigo de mi marido».
«Le dije a mi familia que me trataran como si fuera mi última semana de vida y, como siempre, me tomaron el pelo. Hoy es el día siete. Tengo SIDA. Sigo solo».
«El amor de mi vida regresó y ahora quiero divorciarme de otro para estar con él».
«Maté a mi padre para quedarme con su seguro de vida».
«Mi tío abusaba de mí cuando era pequeña. Ahora que ha muerto no puedo perdonarlo».
«Estuve en la cárcel porque atropellé a un niño de cuatro años, pero nadie lo supo. Ahora estoy enterrando a mi hija el día de su cumpleaños número cinco».
«Si mi esposa supiera que yo la dejaría ser feliz con Elba, su mejor amiga, también sabría que yo quisiera ser feliz con Ricardo, el mío».
«Fui a que me leyeran las cartas para que me dijeran cuándo moriría. Desde ese día cuento los días para saber cuánto tengo de vida».
«Drogué a una mujer y la violé, pero la dejé vivir. Después de años nos encontramos en ciudades distintas y ella se enamoró de mí sin saberlo».
«Mi abuela me miraba agónica en aquella cama de hospital, quería que me quedara con ella y lo único sensato que se me ocurrió decir —mintiendo— fue “ahora regreso”».
«A veces la vida me parece tan simple que mi único deseo cognoscible es una paleta de limón, y suicidarme».
Y ahí están, entonces, los secretos que caben en una milésima de segundo que ni yo pude guardar. Porque no quise, porque no pude y porque después de todo, no sé de quién soy hijo.
@hartatedemi
MÁS EN Opinión
Fundar
México ante el Subcomité para Prevenir la Tortura: entre avances legales e impunidad
""La impunidad, se mantiene como el hilo conductor, igual que los obstáculos que se presentan para la..."
Álvaro Delgado Gómez
Los impostores: De Claudio X. a Televisa
""Queda claro que los opositores a toda reforma son los que representan el antiguo régimen, los defen..."
Óscar de la Borbolla
El Sufismo, un modo no occidental de entender
""Siempre he querido entender: entender lo que me rodea, descifrar cómo funcionan las cosas, aclararm..."


