Fabrizio Mejía Madrid

Clara Brugada: más allá de los perritos

"Claudia y Clara son expresiones políticas de la mayoría de los ciudadanos plebeyos que somos todos en esta megalópolis".

Es por lo menos injusto que los medios reporten baches y perritos falsamente maltratados como únicas referencias a la gestión de Clara Brugada en la Ciudad de México. A mediados del año pasado, por ejemplo, aseguraron que la explosión de una pipa de gas en el Puente de la Concordia en Iztapalapa se debía a un bache. Cuando se les demostró que no había ninguno, entonces aseguraron que se había repavimentado para ocultarlo. Los mismo dijeron cuando unos atletas paraolímpicos cayeron en un maratón en la Ciudad de México en las mismas fechas de 2025. Pero en días recientes los mismos desataron una noticia falsa de abuso a unos 759 perritos y 39 gatos ---que a veces son más de 900 y otras 850, según qué tan amarillista sea el medio de comunicación--- en la que se apuntaron brillantes ensayos Sergio Sarmiento de TvAzteca, MVS, y La Silla Rota. Primero dijeron que el traslado de los animales del Refugio Franciscano en una de las zonas más ricas del país, Santa Fé, Cuajimalpa, había sido violento, que los animales habían sufrido y que el Gobierno de la Ciudad de México no tenía dónde ponerlos. Cuando fueron desmentidos, al igual que con el tema de los baches, decidieron decir otra cosa: ahora, que el predio desalojado era para un desarrollo inmobiliario. El hecho es que el Gobierno de la Ciudad sólo ejecutó una resolución judicial por las condiciones lamentables de los animales. Pero el hecho es que de nueva cuenta se golpea a la Jefa de Gobierno con una noticia fabricada. Esta columna no se tratará de eso sino de los logros que en tan sólo un año ha tenido el gobierno de Clara Brugada. A algunos les parecerá un informe de gobierno y lo es en la medida en que, como los medios de comunicación no reflejan más que puros conflictos de interés y hacen gala de sus sesgos prianistas cuando no trumpistas, es necesario dedicarle este espacio a lo que no se dice y que son resultados de tan sólo un año de gobierno.  

Empecemos por el dinero de la capital del país. La Ciudad de México creció el tres por ciento el año pasado, por encima de la media nacional. Tuvo una inversión extranjera histórica de 19 mil millones de dólares, 36 por ciento más que en 2024, y una recaudación de impuestos también récord de 181 mil millones de pesos, 14 por ciento más que en 2024. La deuda de la ciudad se ha reducido 1.8 por ciento y tiene la calificación más alta para invertir de las calificadoras internacionales. Pero un logro que los preocupados por los baches o los refugios de animales no comentan en los medios de comunicación es que la capital tiene el nivel más bajo en veinte años de informalidad laboral. De los 13.5 millones de mexicanos que abandonaron la pobreza con Andrés Manuel, un millón viven en la Ciudad de México. 

En cuanto a inseguridad, la ciudad, desde que la gobernó Claudia Sheinbaum, tiene una tendencia a la baja sostenida. De 2019 a la fecha, los delitos de alto impacto bajaron 60 por ciento, los homicidios dolosos 50 por ciento, los feminicidios 48 por ciento con respecto a 2024, y el 90 por ciento de los delitos denunciados tienen detenidos, órdenes de aprehensión y carpetas de investigación abiertas. 90 por ciento. El Gobierno de la Ciudad de México tiene 115 mil cámaras de seguridad del C5. Para que se den una idea, el sistema DAS de la policía de Nueva York tiene 18 mil. 

Uno de los proyectos que los medios han ignorado olímpicamente es el de los territorios de paz. En Topilejo en Tlalpan, en Mixquic en Tláhuac, y en el Pedregal de Santo Domingo en Coyoacán, además de otras 22 zonas de alta marginalidad urbana, el programa consiste en un apoyo mensual de ocho mil 500 pesos a todos los desempleados mayores de 30 años que tomen cursos de capacitación laboral, garantías de autonomía económica para las mujeres que han sufrido violencia, y un embellecimiento del entorno que contenga parques, lugares para la cultura y el deporte ---las famosas Utopías de Clara Brugada---, y luminarias ---la Ciudad de México tiene ahora 185 mil luces más que el año pasado. Esto que apenas es un buen deseo en el Nueva York de Zohran Mamdani, es un programa que la ciudad va a extender hasta que abarque a 70 zonas marginadas en este año de 2026. Las Utopías, el programa insignia de la capital atiende ahora mismo a cinco millones de personas que lo mismo van a usar una lavadora, que a aprender música, leer un libro, que a pedir comida para llevar por 11 pesos. En la administración de Clara Brugada acabarán por ser treinta de estos polos de bienestar para las zonas más vulnerables de nuestra ciudad. Las Utopías permiten, por ejemplo, mayor autonomía de las mujeres. Cuando uno visita alguna de ellas, lo que ve son a varones con sus hijos lavando ropa y pidiendo comida corrida para llevar. Esto refleja uno de los cambios de la capital en lo laboral que trajo el fin de la pandemia del coronavirus: las mujeres empezaron a formalizar sus empleos y ahora comparten con los varones el cuidado de los niños y ahí entra el Estado con las Utopías. 

Una de las obras que sí se han comentado del gobierno de Brugada es la construcción de tres nuevas líneas del Cablebús y las ciclovías, por ejemplo, de Avenida Tlalpan. Por supuesto, para mal, es decir, exagerando los inconvenientes de circulación que las obras siempre traen consigo. Pero la idea desde el gobierno de Claudia Sheinbaum, del Cablebús para conectar zonas cuyos habitantes hacen tres o cuatro horas para llegar al trabajo y, después, otras tantas a su casa, genera bienestar porque permite que la gente dedique tiempo a algo más que trabajar y transportarse, además de que se han habilitado toda una serie de murales que están creados para verse desde las alturas. La prensa sólo ha exaltado a los pueblos que se oponen al Cablebús sin hacer las restas del número de población beneficiada y las horas de tiempo liberadas.   

En cuanto a la justicia ambiental, la meta para bajar las emisiones de efecto invernadero para el 2030 es de menos 35 por ciento con 40 millones de árboles reforestados. Con un complejo programa de recuperación de pozos, rehabilitación de tuberías, construcción de seis potabilizadoras de agua, la ciudad ha recuperado mil litros por segundo en su abastecimiento. Se trata de otra innovación desde el gobierno de Claudia Sheinbaum que fue ver la cuestión del agua como un asunto de toda la cuenca cerrada del Valle de México e incluir a los estados que comparten la zona metropolitana. Es el Bosque de Agua, ese corredor forestal del eje Neovolcánico Transversal que abarca 250 mil hectáreas que funcionan como una esponja gigantesca para dotar de agua a 22 millones en el estado de México, Morelos y la capital del país. Además de ser una reserva que se protege por razones de biodiversidad y regulación del agua, es también un asunto de seguridad nacional. Se está proponiendo a Morelos y al Estado de México contar con un Cabildo Metropolitano electo y que discuta la conservación de la esponja que nos mantiene vivos a 22 millones en el centro.   

Uno de los problemas que los medios han centrado en las protestas de la colonia Condesa contra la gentrificación y la tutela capitalista de los Airbnb es el de la vivienda. Esta cuestión no es sólo de que la salsa de los tacos ya no pica en la Condesa o que las rentas de medio huacal sean en dólares, sino de que hay una carencia de vivienda en general. El gobierno de Clara Brugada construirá 30 mil viviendas este año y planea cumplir con las 200 mil en su encargo. Y la respuesta a la gentrificación fue una nueva ley, el Bando Uno, que consiste en básicamente en dos que las rentas no suban por encima de la inflación y que los arrendadores tengan una procuraduría que los defienda de los abusos. Se establece un límite a la especulación con las rentas y se regula a la plataforma Airbnb. Muy lejos del rumor que soltó Tv Azteca de que te iban a quitar medio baño de tu casa para dárselo a algún zurdo de mierda. Pero, si se fijan, los medios fueron muy estruendosos cuando las protestas contra la gentrificación que desplazaba a la clase alta de los mexicanos pero no dijeron nada del Bando Uno que fue la respuesta de Clara Brugada. Por ellos, Airbnb sigue siendo impune en la capital y no es así.

En educación, además de la renovación de dos mil 778 planteles de primaria, se inició el programa Mixtli, nube en náhuatl, que es la digitalización de las formas de conocer para enseñar a los alumnos a obtener las herramientas de las nuevas tecnologías y, al mismo tiempo, otro programa de música y artes. Y en salud, también las secundarias se convertirán en centros de bienestar para inculcar medidas de nutrición, deporte, y cero adicciones. El gobierno de Clara Brugada está construyendo en lo que fuera el siniestro centro de tortura de la policía política del PRI, Tlaxcoaque, una Universidad de las Artes. Son nueve mil metros cuadrados que antes fueron sótanos que contenían a los opositores de izquierda en condición de desaparecidos que ahora serán aulas abiertas de creación. Toda una declaración política de la Jefatura del Gobierno capitalino.  

Esta ciudad es la cuna del obradorismo. Es una ciudad que ha luchado por la democracia, las libertades y la dignidad. Claudia y Clara son expresiones políticas de la mayoría de los ciudadanos plebeyos que somos todos en esta megalópolis. Claudia, por un lado, es expresión de las luchas estudiantiles, universitarias por una educación científica y popular. Una educación que abarque a todos sin diferencia entre los que la pueden pagar y los que no. La educación universitaria, no como una mercancía, sino como una experiencia de vida intelectual y cultural que todos deberían de tener. 

Ahí nos conocimos en las jornadas de 1986 y 1987, en las marchas con las que llenamos el Zócalo por primera vez, como estudiantes, desde 1968. La primera reforma neoliberal en la educación se topó de frente con un movimiento masivo que le dijo no a las medidas supuestamente administrativas del Dr. Jorge Carpizo. Y el Consejo Universitario les dio marcha atrás. La nuestra fue una huelga exitosa, acontecimiento entonces muy raro para la izquierda. Habíamos triunfado pero, al mismo tiempo, habíamos generado un ambiente festivo en la Ciudad de México y sus áreas conurbadas. Una atmósfera gozosa a ritmo de rock en español, performance audaz, y grafiti desinhibido. Veníamos de la indignación por la parálisis del gobierno de Miguel de la Madrid para resolver la condición de los damnificados del terremoto del 19 de septiembre de 1985. Y la furia la habíamos transformado en entusiasmo que es una emoción muy poderosa cuando sientes que es legítimo rebelelarte contra una autoridad injusta. Después de la UNAM, nos fuimos a abrirle las puertas de la Universidad, por primera vez, a un candidato de izquierda, a Cuauhtémoc Cárdenas. Y luchamos contra el fraude electoral de Salinas de Gortari, el PRI, y sus instituciones. De ahí en adelante me encontré con Claudia cada vez que fue necesario luchar contra la injusticia, levantar la voz, y sentirnos igualmente indignados. Al ingrediente del que proviene Claudia lo denomino con una palabra muy usada pero poco comprendida: la dignidad, centrada no en los deberes que impone a quien la posee, sino en su derecho a exigir a los otros, universalmente, que la respeten, que le reconozcan su derecho a la igualdad. La dignidad no es “temporal” hasta que encuentre un empleo o logren comprarse una casa antes de tener 60 años, sino un derecho que le garantizan los demás por haberlos excluido de algún derecho. Es una deuda histórica, no un donativo filantrópico. Sigue siendo la definición preferida de dignidad, la que escribió Kant: “En el reino de los fines todo tiene un precio o una dignidad. Aquello que tiene precio puede ser sustituido por algo equivalente; en cambio, lo que se halla por encima de todo precio y, por tanto, no admite nada equivalente, eso tiene una dignidad”. De ahí, de la lucha por la educación como derecho y no como mercancía, viene Claudia. Esa lucha se fue convirtiendo en un alzar la voz también por los pobres, los vulnerables, los oprimidos. Porque es precisamente aquellos a los que se les dice que son estorbos, que no sirven, los inútiles, los sobrantes, que se hallan siempre amenazados por la lógica del mercado y de las élites, los que realmente detentan la dignidad. 

A Clara la conocí tiempo después. Pero ella expresa la otra causa, la del movimiento urbano popular después del control casi eterno del PRI. Es San Miguel Teotongo, en Iztapalapa y, luego, Ecatepec y Neza, el Grupo de Mujeres en Lucha y el Equipo Pueblo, lo que le da a la causa de la ciudad su contenido popular. Es la lucha por las condiciones materiales de las zonas más marginadas de la ciudad, unida al feminismo de base popular lo que representa en esos mismos años de la huelga universitaria, otro rostro de la misma lucha, de la misma causa. Es el pueblo, no la “sociedad civil” que mira a todos los ciudadanos, trabajadores y dueños de corporativos como iguales porque padecen al Estado que los reprime o les cobra impuestos. No, es el pueblo, su carácter obrero y campesino, es decir, de sus batallas para revertir la dominación, reclamar su dignidad política y mejorar sus condiciones de existencia y reconocimiento social. 

Clara viene de esa lucha feminista desde la base popular. Desde las costureras de San Antonio Abad en los sismos de 1985, hasta la lucha contra el patriarcado en las colonias populares. Es una dirigente que fue capaz de entender el paso de las Coordinadoras de Masas a la lucha democrática vía el cardenismo y, luego, el obradorismo. Son las mujeres pobres, las que son sus actores políticos. Esas mismas mujeres pobres y luchadoras sociales que la candidata neoliberal del PRIAN desdeña, re-ningunea, Para aquí está hoy una expresión política de ellas. Es Clara. 

Ya les he hablado de la dignidad y de la democracia popular. Ahora sólo me gustaría terminar hablando de un término que quisieron expropiarnos los neoliberales. Con la dignidad, ellos la condicionaron a ser de una casta privilegiada y no el terreno del que surgen los derechos. Por eso elogiaban a Peña Nieto por su “porte”, es decir, por su facultad de lucir un traje. Los neoliberales jamás han reconocido el voto popular como fuente de toda legitimidad democrática. Ellos defienden todas las formas para darle la vuelta a la voluntad popular. Es la izquierda la que abrió la ciudad a que eligiéramos apenas en 1997 a nuestro primer Jefe de Gobierno. Es la izquierda la que quiso desde hace décadas la elección popular de jueces, ministros, y consejeros electorales. Es la izquierda la que plantea las consultas populares, la revocación del mandato, el plebiscito para adquirir, entre todos, la responsabilidad de las decisiones. No es la derecha que, cuando habla de democracia, lo que en realidad pide son apapachos con dinero público. Pero con la libertad, han tratado de adueñarse del concepto. Una vez más no es lo que dicen: la libertad de las mercancías, entre ellas, la de los trabajadores para vender su fuerza de trabajo. La libertad que la derecha defiende es la libertad negativa, de que nadie se meta en sus ganancias, aunque éstas signifiquen que se contamine el planeta, los trabajadores se mal nutran y no puedan adquirir medicinas, o que sus edificios, los del Cartel Inmobiliario, se lleven el agua de los demás para llenar sus albercas. La libertad que nosotros defendemos, desde hace décadas, no es negativa ---que no me impidan a mí hacer tal o cual cosa--- sino que comunitariamente podamos participar de ese país al que llamamos Patria. Es la libertad positiva, la que permite que pensar y hacer en plural, en colectivo. Es el cierre perfecto para la democracia y la dignidad. Hay ante nosotros una novedad de lo popular. Hay ante nosotros una democratización de la democracia, abierta ahora a todos los antes excluidos. Hay, por tanto, la posibilidad de una nueva dignidad pública. 

Y eso es lo que quieren esconder con baches falsos y animales desalojados. Qué vanos.                         

Fabrizio Mejía Madrid

Es escritor y periodista. Colabora en La Jornada y Aristégui Noticias. Ha publicado más de 20 libros entre los que se encuentran las novelas Disparos en la oscuridad, El rencor, Tequila DF, Un hombre ... Ver más

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