La revista plantea en su edición de hoy que aunque las reuniones entre presidentes mexicanos y estadounidenses suelen fomentar la relación en áreas como el comercio, migración y delincuencia se prevé que el encuentro entre Trump y López Obrador no logre lo mismo.

Ciudad de México, 3 de julio (SinEmbargo).– La revista The Economist dice en la edición de este viernes que no está claro qué ganará el Presidente Andrés Manuel López Obrador en su visita a Washington: acumular kilómetros de viajero frecuente o “el riesgo de politizar la cumbre” y enfrentarse con el candidato demócrata, Joe Biden.

La revista establecida en Gran Bretaña dice que la historia registrará la cumbre mexicano-estadounidense como una de las más extrañas.

“Será una rara reunión cara a cara en la era del COVID-19, que reunirá a líderes que son notablemente reacios a promover el distanciamiento social. (Como resultado, sus países tienen un mayor número de casos). El Presidente Donald Trump a menudo ha acosado a México desde que anunció su candidatura en 2015. Sin embargo, Andrés Manuel López Obrador ha elegido hacer de la Casa Blanca su primer destino en el extranjero desde que asumió el cargo hace 19 meses. El pretexto es celebrar la entrada en vigor el 1 de julio del Acuerdo Estados Unidos-México-Canadá (T-MEC), una versión ligeramente alterada del Tratado de Libre Comercio que Trump dijo que odiaba. Sin embargo, no está claro que Justin Trudeau, el Primer Ministro de Canadá, se unirá a las festividades”, señaló.

“Una reunión de los presidentes mexicanos y estadounidenses normalmente fomenta una relación que es vital para ambos países, especialmente en las áreas de comercio, inmigración y delincuencia. El encuentro Trump-AMLO es poco probable que lo logre. No está claro qué ganará AMLO de la cumbre, excepto millas de viajero frecuente (vuela comercial, y tendrá que cambiar de avión en ruta a Washington)”, agrega.

El objetivo principal de Trump, dice el texto de The Economist, “probablemente será distraer la atención de la pandemia y la recesión que han reducido sus posibilidades de reelección en noviembre. La reunión brindará una ocasión para alardear de que obtuvo mucho de lo que quería de su invitado mexicano. A pesar de que la pandemia causó que el comercio bilateral cayera a la mitad entre mayo de 2019 y el mismo mes de este año, sin duda llamará al T-MEC una gran victoria (al igual que AMLO). La Comisión de Comercio Internacional de los Estados Unidos pronosticó que el T-MEC aumentaría el PIB estadounidense en un escaso 0.35 por ciento”.

López Obrador, dice la revista, ha gratificado a Trump al desplegar tropas en la frontera sur de México para bloquear a los migrantes de América Central y cooperar con su política de “permanecer en México”, que obliga a los solicitantes de asilo a esperar audiencias en el lado sur de los Estados Unidos Frontera de los estados.

“La administración Trump ayudó a organizar la venta de 211 ventiladores a México. De lo contrario, ha habido poca reciprocidad. El T-MEC es mejor que ningún acuerdo comercial desde el punto de vista de México, pero es poco probable que brinde la certeza necesaria para impulsar su economía en decadencia. Estados Unidos amenaza con volver a imponer aranceles al aluminio canadiense para detener el aumento de las importaciones. Habrá tensión entre las administraciones de Trump y AMLO sobre la aplicación de las normas laborales establecidas en el nuevo tratado. Los demócratas, aunque están en desacuerdo con la administración Trump en casi todo, generalmente simpatizan con su línea dura en el comercio. Hasta el momento, un acuerdo en octubre entre los dos presidentes para frenar el flujo de armas ilegales a Estados Unidos desde México ha tenido poco efecto”, dice The Economist.

“Aunque AMLO es un ferviente nacionalista, su prioridad en política exterior ha sido proteger a México del ánimo de Trump. La cumbre mostrará su éxito. Los dos líderes son enemigos ideológicos, pero de alguna manera son espíritus afines: populistas cuyas fortalezas están en el ámbito de los símbolos en lugar de la sustancia del gobierno”, dice.

Pero “la amistad de AMLO con Trump puede llegar a expensas de sus relaciones con Joe Biden, quien ahora parece probable que gane la presidencia en noviembre. Se cree que los demócratas están consternados por la sumisión de AMLO a Trump. Cuando Biden visitó México como vicepresidente en 2012, se reunió con los tres candidatos en las elecciones presidenciales de México, incluido AMLO. El Presidente mexicano no planea devolver el favor en su viaje. Sus asesores dicen que correría el riesgo de politizar la cumbre. Algunos miembros del equipo de Biden piensan que amlo está tratando de ayudar a Trump a ser reelegido. Si el señor Biden gana, el Presidente de México podría tener que hacer algunas reformas”.