La población de perros no rebasa los 5 años de edad, nunca llegan a la madurez. Son al rededor de 250 caninos que necesitan ayuda para ser vistos por veterinarios para que lo vacunen y esterilicen, pues los trabajadores de planta poco pueden hacer por ellos, pues se exponen a enfermedades también al interactuar con ellos.

Ciudad de México, 09 de junio (SinEmbargo).– Después de la mayor tragedia nuclear de la historia registrada en abril de 1986, fueron muchos los perros que se quedaron habitando en la radioactiva ciudad de Chernóbil. Ahora una fundación busca ayudar a estos caninos desnutridos y enfermos.

A pesar de los operativos del ejército soviético para exterminarlos para que no propagaran la radiación en aquel entonces, la descendencia de las mascotas que no fueron asesinadas–porque habitaban en zonas más alejadas y aisladas– sigue viviendo en la ciudad sin protección alguna. Por esta razón, la organización Clean Futures Fund desde hace tres años regresa a Chérnobil con el único objetivo de protegerlos.

El proyecto Dogs of Chernobyl de esta fundación se extiende tres semanas en las que voluntarios esterilizan y vacunan a los perros callejeros de la zona, caninos que emigraron desde la zona de exclusión a la planta de energía nuclear de Chernóbil en busca de alimento.

Esta imagen muestra a un trabajador de Chernobyl con dos cachorros pequeños que se remonta a unas pocas semanas después del desastre en 1986. Foto: Clean Futures Fund

Ahora que la ciudad ha atrapado la atención por la serie Chernobyl de HBO, la función le recuerda a la gente que la vida persiste en aquel lugar, pues son más 3 mil 500 personas que laboran aún ahí, además de 250 perros callejeros que vagan por los terrenos.

Los perros están en constante movimiento por toda la zona contaminada, incluso en las partes interiores en las que existe un mayor control por la radiación. No pueden refugiarse en los bosques, donde podrían conseguir comida, porque lobos los habitan. La fundación explica que los mismos trabajadores han “adoptado” a los perros y los alimentan con los restos de sus propia comida. Pero, claro, esto no es suficiente.

Los trabajadores gran parte del tiempo ven por ellos, los cuidan durante el duro invierno y los ayudan cuando llegan a estar enfermos o lastimados, pero esta ayuda también los expone a ellos a la rabia al interactuar con ellos.

Clean Futures Fund busca apoyo económico para cuidar de los perros, cuya población no rebasa los 5 años de edad, y así poder llevar veterinarios para administrar vacunas contra la rabia y esterilizar a los animales.

La fundación necesita ayuda para comprar suministros. Si deseas ayudar, puedes entrar aquí.

Las búsqueda de alimentos los llevó a acercarse a la zona más contaminada. Foto: Clean Futures Fund

La moyoría de los perros son pequeños. Foto: Clean Futures Fund

El bosque no es una opción para ellos. Foto: Clean Futures Fund

Los trabajadores poco pueden hacer por ellos. Foto: Clean Futures Fund

Los trabajadores los cuidan durante el invierno. Foto: Clean Futures Fund