CRÓNICA | El Sector Salud sí cumple… al Verde: le da sentido a su promesa de vales

16/03/2015 - 12:03 am
15 metros de altura tiene el recién construido centro de canje de vales de medicina del IMSS. Foto: Francisco Cañedo, SinEmbargo
15 metros de altura tiene el recién construido centro de canje de vales de medicina del IMSS. Foto: Francisco Cañedo, SinEmbargo

Ciudad de México, 16 de marzo (SinEmbargo).- ¡No estorben! ¡No estorben! –pide a gritos a las 13:30 horas del domingo 15 de marzo un trabajador de obras al descender de los 15 metros de altura del recién construido centro de canje de vales de medicina del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), ubicado en la esquina de Agustín Melgar y José Vasconcelos. Acaba de consumar un milagro. Con amarres y clavos, colocó el logo del instituto, esa imagen en la que una mujer amamanta mientras la protege un águila.

Ese logo, creado en 1944 por Ignacio García Téllez, entonces director del Seguro Social, con la ayuda del caricaturista Salvador Zapata Agüero, ya está puesto sobre el edificio en el que hasta hace unas horas, se trabajaba de madrugada, retando al tiempo, para que este día estuviera listo, tal como lo prometió el Partido Verde Ecologista de México (PVEM), el del tucán, en la campaña electoral de 2009.

El trabajador todavía no pone los pies en la tierra. Pero arriba, dejó coronada esa iniciativa aprobada por la Cámara de Diputados en 2010 que reformó el artículo 91 de la Ley del Seguro Social, aun con la oposición de especialistas que advirtieron que aunque grave, el desabasto de medicinas subsanado a través de vales no era la prioridad del sector. Significa que el Verde –ese controvertido instituto- puede continuar con su campaña mercadotécnica por todo el país que su representante legal, Arturo Escobar y Vega, llama de “rendición de cuentas”. Es, pues, el triunfo de un partido empeñado en transmitir a través de anuncios sus hazañas legislativas, pese a las llamadas de atención del Instituto Nacional Electoral (INE).

Trabajador coloca el logo del IMSS en el edificio que se construyó a marchas forzadas. Foto: Francisco Cañedo, SinEmbargo
Trabajador coloca el logo del IMSS en el edificio que se construyó a marchas forzadas. Foto: Francisco Cañedo, SinEmbargo

En septiembre de 2014, el Verde arrancó un despliegue en parabuses, radio y televisión de los vales de medicina. En los medios electrónicos, asestaba unos quince golpes por día. En cada corte de programa, aparecían los senadores Ninfa Salinas Sana y Carlos Alberto Puente Salas, para decir: “Con los vales de medicina, el Verde sí cumple”. Los centros de canje aún no estaban listos, pero había tiempo para edificarlos. De modo que al tiempo de la campaña, los trabajos en Agustín Melgar y José Vasconcelos ocurrieron a marchas rápidas, de madrugada, con materiales fáciles a la maniobra como la tabla roca.

Los otros partidos –con excepción del Partido Revolucionario Institucional (PRI)- reclamaron que el del tucán había iniciado antes de los tiempos oficiales, su promoción para ser votado en las elecciones del próximo 7 de junio. Así que el INE le ordenó quitar todos los letreros que hicieran referencia a los vales. Y el pasado 10 de marzo, la Sala Regional Especializada del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) lo sancionó con una reducción en suministración mensual por 6 millones 268 mil 362 pesos con 42 centavos. Ello, por considerar ilegales las campañas relacionadas con los vales de medicina. Fue la insistencia del Verde lo que hizo al Tribunal imponerle una sanción. Pero también influyó “la apropiación de un programa social”.

Hay asuntos que para el debate interior de los partidos políticos se vuelven irrelevantes. Ejemplo de ello son las sanciones por los Vales de Medicina en la entraña del Verde. El representante legal, Escobar y Vega, acaba de gritar a los cuatro vientos: “¡Nos pueden acusar de cínicos, pero no de corruptos!”, cuando le alzó la mano como candidato a la alcaldía de León a José Ángel Córdova Villalobos. De paso, dijo que la sanción sería asumida, aunque le parecía “exagerada”. Y fue todo.

-¿Qué hacía usted allá arriba, como hombre mosca? –se le pregunta al trabajador que ahora ya está sobre la banqueta pero no ha abandonado su grito: “¡No estorben!”

– Pues ya vio lo que yo andaba haciendo. Poniendo un armatroste.

– ¿Cree usted que lo puso bien?

– Pues uno hace lo que puede, oiga. Yo lo amarré y lo pegué y lo clavé. Ya si se cae no va a ser por mi culpa, ¿verdad?

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Pero aunque las cosas no están del todo limpias en el recién construido edificio, puede decirse que el Verde cumplió. Foto: Francisco Cañedo, SinEmbargo
Pero aunque las cosas no están del todo limpias en el recién construido edificio, puede decirse que el Verde cumplió. Foto: Francisco Cañedo, SinEmbargo

Listo, listo, lo que se dice listo, no está. En el interior del edificio se levanta polvo de cal que hace formas de fumarolas. Falta limpiar algunos rezagos de escombro. Y unos escritorios de tabla roca están despatarrados. Son detalles. Se ven a través de las puertas cristalinas. Dos noches atrás aquí se trabajaba de madrugada. Los albañiles levantaban revoltijos de ladrillos rotos, sacaban basura, ponían palos, creaban muebles nuevos. Era una marcha forzada.

Pero aunque las cosas no están del todo limpias, puede decirse que el Verde cumplió, por lo menos en la esquina de Agustín Melgar y José Vasconcelos. Aquí, mañana lunes (no, el martes cuando sea día hábil porque ahora mismo hay un puente laboral) podrán cambiarse vales de medicina, otorgados por el IMSS, si es que el paciente corre con la mala suerte de no encontrar ahí mismo el medicamento requerido bajo receta médica para su padecimiento.

Este nuevo centro de canje de vales de medicina queda a unos pasos de la estación del Metro Chapultepec donde aparece con frecuencia un hombre barbado con un costal a cuestas. A fuerza de estar, de dormir en las entradas, de amanecer en las escaleras, de andar entre pasillos, su presencia se ha vuelto parte del paisaje de esta estación, una de los primeras del sistema inaugurado en 1969. Apenas pasando el enjambre de vendedores ambulantes que rodean al metro Chapultepec, se encuentra el centro de canje de vales.

Este es uno de los puntos donde más se vende comida bajo el cielo del Distrito Federal, a cuyo aire el Sistema de Monitoreo Atmosférico le adjudica una calidad color púrpura; es decir, “extremadamente mala”. La otra es Tasqueña. Pero cuando se habla de vales de medicina y de un centro de canje del IMSS cercano, es preciso mencionar a Chapultepec. Dice el investigador de la política de salud, por la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM)-Xochimilco, Gustavo Leal, que la obesidad es el principal problema de salud de México. Y el desabasto de medicinas se concentra ahí, en torno a una enfermedad como esta que es crónico-degenerativa. Cuando conoce que el trabajador ha puesto el logo del IMSS en el recién remodelado centro de canje, señala que esa escena es un ejemplo. “¿A quién le importa tener ciudadanos sanos en México?”.

Y si se juega al futuro, a este centro de canje –es probable, según el investigador- vendrán personas apuradas por un medicamento para la diabetes, padecimiento relacionado con la obesidad y cuya incidencia ya alcanzó al 45 por ciento de la población (datos de la SSA) porque justo de eso es lo que falta en las farmacias públicas.

Pero eso es mucho pensar. Porque por aquí pasan personas que responden que esto no va a funcionar. La pregunta es lanzada. “Qué bien”, dice una mujer joven que lleva de la mano a un niño. Luego transforma el gesto hacia la negación. “Jajajajaja”, dice un señor de unos 60 años. “Pregúntele eso a los que están enfermos y ya no tienen esperanza, pregúntele qué se siente tener a un enfermo en casa y verlo morir”, sugiere otro transeúnte, de 32 años. Todos se van.

Poco después, la calle en donde está el centro de canje de vales de medicina se convierte en un páramo. A través del cristal, se ven tres guardias de seguridad privada. Sus pasos aún levantan polvo. Esto está ocurriendo el mismo día en que el Partido Verde dijo que cumpliría.