Desde 2016, año en que se hizo pública la red de corrupción que desplegó la empresa Odebrecht en 12 países, de América y África, solo México y Venezuela eran los países en los que no había ningún arresto ni ningún cargo en contra de algún presunto implicado. Ayer, sin embargo, las órdenes de aprehensión giradas por la nueva Fiscalía General de la República sobre Emilio Lozoya Austin, ex director de Pemex en el sexenio de Peña Nieto, y del empresario Alonso Ancira Elizondo, presidente de Altos Hornos de México (AHMSA), pusieron fin a casi tres años de limbo.

Por Daniela Barragán, Dulce Olvera y Efrén Flores

Ciudad de México, 29 de mayo (SinEmbargo).– En los últimos tres años, funcionarios públicos e incluso presidentes de 12 países –10 de estos latinoamericanos– se sumieron en un mar de acusaciones, arrestos e incluso suicidios derivados de los pagos de sobornos de la constructora brasileña Odebrecht, y su filial petroquímica Braskem, en una de las redes más grande de sobornos que se hayan desplegado en las últimas décadas.

Los sobornos involucran a gobiernos y particulares en Brasil, Argentina, Colombia, República Dominicana, Ecuador, Guatemala, Panamá, Perú, México y Venezuela, además de Angola y Mozambique.

En América Latina, Venezuela no ha tocado un pelo al caso, mientras que México tuvo que esperar tres años para retomar las investigaciones, luego de que el Gobierno del priista Enrique Peña Nieto, desde la Procuraduría General de la República (PGR), frenó cualquier intento de indagatoria y protegió la probable participación de antiguos directivos de Petróleos Mexicanos (Pemex) en una red no sólo de sobornos, también de cohechos y malversaciones.

La historia de Odebrecht en México comenzó en 2005 y concluyó en 2017. En este periodo, Pemex les avaló decenas de convenios por miles de millones de dólares, pese a que en 2016 brotaron las acusaciones de corrupción en contra de ese conglomerado brasileño por sobornar a funcionarios públicos en diversas naciones de América Latina.

Emilio Lozoya y Alonso Ancira en la firma de un acuerdo con la Canacero. Foto: Juan Pablo Zamora, Cuartoscuro.

Ayer, sin embargo, las órdenes de aprehensión giradas por la nueva Fiscalía General de la República (FGR) sobre Emilio Lozoya Austin, ex director de Petróleos Mexicanos en el sexenio de Peña Nieto, y del empresario Alonso Ancira Elizondo, presidente de Altos Hornos de México (AHMSA), pusieron fin a casi tres años de limbo.

“Hay una responsabilidad muy clara de Santiago Nieto, que es el hombre clave en materia de combate a la corrupción del gabinete [de AMLO]. La Unidad de Inteligencia Financiera [de la SHCP] está funcionando bien […] y el hecho de que se haya hecho una investigación sólida sobre el caso de Lozoya se debe a que Santiago Nieto está actuando y que tiene independencia para actuar”, explicó a SinEmbargo Enrique Toussaint, analista político de la Universidad de Guadalajara.

Para Toussaint, este un primer paso al que la nueva administración deberá de dar seguimiento. “Lozoya es nada más una pieza de toda una trama que armó el PRI y que armó Peña Nieto para financiar la campaña de 2012. Lo que tenemos que saber los mexicanos es qué pasó allí, cómo se fraguó, quién estaba atrás [de Lozoya] y de la red de corrupción para financiar campañas”.

Lozoya Austin fue señalado desde diciembre de 2017 como protagonista central de la trama de corrupción en el caso Odebrecht.

En diciembre de ese año, Luis Alberto de Meneses Weyll, ex director en México de Odebrecht, afirmó haber sobornado con 4 millones de dólares a Lozoya, cuando este era el coordinador del Vinculación Internacional de la campaña presidencial del mexiquense Peña Nieto. “Le dije que estaríamos dispuestos a contribuir (…) para reconocer, digamos, la atención que nos había dedicado en los últimos años”, narró De Meneses Weyll.

Además, diversos directivos de Odebrecht confesaron ante la justicia estadounidense el pago de 10.5 millones de dólares en sobornos –a cambio de contratos millonarios– a funcionarios de Petróleos Mexicanos, incluido Lozoya, en un periodo comprendido entre 2010 y 2014.

En agosto de 2018 la organización Quinto Elemento Lab publicó los vínculos de Altos Hornos en la trama de corrupción de Odebrecht. Se trataba de una empresa creada para ocultar sobornos y que fue utilizada para transacciones por 3.7 millones de dólares de la acerera y para pagos ilegales a Zecapan, firma ligada a Emilio Lozoya.

Ignacio Rodríguez Reyna, periodista independiente y autor de la investigación, dijo que hay muchos elementos que están conectados y que describen la relación de Lozoya y AHMSA.

“Hay que poner atención a dos cosas: la compra que hizo Pemex , siendo Emilio Lozoya el director, y de la empresa Agro Nitrogenados, que era una planta de fertilizantes completamente chatarra que le adquirió a Altos Hornos de México”, explicó en entrevista. “Se le debe poner atención porque se compró en condiciones muy desvetajosas para el Estado, que perdió mil 800 millones de pesos, se compró con sobrecosto de 95 millones de dólares. Eso es una compra irregular porque hubo avalúos que decían que la planta valía mucho menos, pero se insistió en la compra y se logró”.

POLÍTICOS LIGADOS A ODEBRECHT

Desde 2016, año en que se hizo pública la red de corrupción que desplegó la empresa Odebrecht en 12 países, de América y África, solo México y Venezuela eran los países en los que no había ningún arresto ni ningún cargo en contra de algún presunto implicado.

En cada uno de los países se iniciaron investigaciones que en algunos casos derivaron en detención de funcionarios de alto nivel, en incautación de dinero, multas, allanamientos de oficinas públicas y privadas, en investigaciones a ex funcionarios y hasta a una Primera Dama. Pero en México, a pesar de la evidencia que se encontró en los negocios entre Pemex y Altos Hornos en la compra de la Planta de Fertilizantes, nada ocurrió.

En este caso concreto, el ex director de Pemex, Emilio Lozoya Austin, fue el único nombre que ha salió a la luz, aunque en la declaratoria de la empresa ante los tribunales estadounidenses se habló de cinco funcionarios inmiscuidos con la constructora.

 En Brasil, se registran hasta el momento dos denuncias y 79 detenidos; en Perú se realizó una investigación a la Primera Dama Nancy Lenge, una orden de captura al ex Presidente Alejandro Toledo, se encarceló a Ollanta Humala, Presidente de 2011 a 2016, a su esposa, Nadine Heredia y a otros cuatro funcionarios más.

En Argentina se realizó un embargo, cuatro allanamientos, se dejó a Odebrecht fuera de las listas de contratistas y 100 empresas son investigadas; en Colombia se investigó a ocho contratistas, un funcionario quedó con medidas preventivas, otro fue a la cárcel y dos empresarios fueron detenidos.

En República Dominicana 11 personas fueron detenidas y tres funcionarios se les quitó el fuero. En Ecuador hay dos personas prófugas, nueve detenidos y un expresidente dispuesto a declarar; en Guatemala se hizo la solicitud a Odebrecht para que devolviera 40 millones de dólares y a la par hay dos investigaciones al respecto. En Panamá hay 36 personas procesadas, 24 investigaciones abiertas, 56 millones de dólares incautados y 30 asistencias judiciales internacionales.

En lo que respecta a África, en Angola se multó a la empresa por 10 millones de dólares y en Mozambique se realiza una investigación por parte de la Oficina Central de Lucha contra la Corrupción, luego de que Odebrecht admitió que pagó sobornos de 900 mil dólares a funcionarios del Gobierno a cambio de construir el Aeropuerto de Nacala.

En esta imagen de febrero de 2013 se observa a Carlos Romero Deschamps, líder del sindicato de petrolero, y Emilio Lozoya, ex director de Pemex. Foto: Iván Méndez, Cuartoscuro.

LA RELACIÓN LOZOYA-AHMSA

El 16 de enero de 2014, Emilio Lozoya Austin cumplía poco más de un año de haber asumido la titularidad de Pemex y la Reforma Energética tenía un mes de haber sido aprobada por el Congreso de la Unión. Ese día, Pemex Comercio Internacional (PMI) firmó un contrato por 475 millones de dólares para comprar a la empresa de fertilizantes Agro Nitrogenados, hasta entonces propiedad de Altos Hornos de México, pese a que la planta estuvo en desuso desde 1999.

Sin embargo, la primera relación entre funcionarios públicos del sexenio del ex Presidente Enrique Peña Nieto (2012-2018) y la empresa (AHMSA) de Alonso Ancira Elizondo data de un año antes, e inclusive se remonta a los años de mandato de Carlos Salinas de Gortari.

En agosto de 2013, a poco más de ocho meses de iniciado el sexenio pasado, una nota del New York Times firmada por el periodista Richard Webner detalló que a diferencia de lo sucedido con los gobiernos panistas (2000-2012), en que Altos Hornos enfrentó acusaciones de fraude fiscal y de daños medioambientales, hubo un reacercamiento entre la compañía y el Gobierno federal, con el regreso del PRI al poder.

A principios de los años noventa, durante el sexenio de Carlos Salinas de Gortari (1988-1994), Ancira aprovechó sus relaciones con funcionarios priistas para comprar la compañía Altos Hornos, de acuerdo con Webner.

Después de que la compañía se declarara en bancarrota en 1999, Ancira continuó con sus negocios, inclusive en Israel, sin la necesidad de cubrir las deudas contraídas con sus acreedores, todo al amparo de la ley mexicana.

Para 2013, el viejo acercamiento de Ancira con Salinas revivió con la llegada de Peña Nieto al poder. Según Webner, Ancira dijo al New York Times que “los dos presidentes anteriores a Peña Nieto no fueron mis amigos”.

En esta imagen de septiembre de 2013 se observa a Emilio Lozoya, ex director de Pemex junto con Alonso Ancira, dueño de AHMSA, en el marco del Tercer Congreso de la Industria Siderúrgica Mexicana. Foto: Juan Pablo Zamora, Cuartoscuro.

LA IMPUNIDAD EN CASO LOZOYA

Emilio Lozoya Austin fue removido de la dirección de Petróleos Mexicanos el 9 de febrero de 2016, cuando estalló la crisis de la petrolera ahogada por la deuda y el desplome de los precios del petróleo y justo 13 días después de la filtración de un audio en que se le señalaba de gestionar a favor de la constructora Obrascón Huarte Lain (OHL) en México, donde fue miembro del Consejo de Administración hasta diciembre de 2012, y señalada de dar sobornos a cambio de contratos públicos.

Luego de ser el Coordinador de Vinculación Internacional en la campaña electoral del priista Enrique Peña Nieto, a Lozoya –amigo del entonces Secretario de Hacienda Luis Videgaray Caso– se le encargó guiar a la petrolera durante la apertura a la inversión público-privada derivada de la Reforma Energética.

La tarde del martes 7 de abril de 2015, Juan Villar Mir, director de OHL, y José Andrés de Oteyza, entonces presidente del Consejo Administrativo de OHL en México, se reunieron con Lozoya Austin, quien “les dio asesorías”, de acuerdo con el audio.

Villar Mir le comentó en llamadas telefónicas a Alberto Sicre, quien era director de OHL Industrial en España, que “nuestro buen amigo Lozoya” les pidió ir en conjunto por una licitación con la empresa española Técnicas Reunidas, un contratista general que se dedica a las instalaciones industriales del sector energético. La petrolera estatal comentó en un comunicado que “el titular de Pemex nunca ha realizado gestión a favor de empresa alguna”.

El 26 de noviembre de 2015 Pemex también calificó de falsos los audios filtrados que sugirieron que José Andrés de Oteyza de OHL México habló con Emilio Lozoya el jueves 26 de marzo de 2015 para que lo ayudara a gestionar una reunión con el entonces titular de la Comisión Federal de Electricidad (CFE), Enrique Ochoa Reza, en la que se trató el resultado de una licitación que días después ganó OHL Industrial; la de la Central de Ciclo Combinado Empalme I.