Un vampiro energético es aquella persona que consciente o inconscientemente se alimenta de nuestra energía vital, porque carece de la capacidad para generar energía positiva propia, es decir, aquellos que absorben tanto la energía física, intelectual y emocional de otras personas. Las relaciones humanas se basan en un intercambio de energía; prestamos atención y servicio a las personas y ellas hacen lo mismo y eso debería ser enriquecedor. Sin embargo, cuando no hay reciprocidad, es allí donde se está siendo objeto o perpetrador de algún tipo de vampirismo energético. El egocentrismo, la autovictimización, la envidia, la hipocresía, el chantaje, la manipulación, la queja permanente, la falsedad, la depresión, incluso la hipocondría son tan sólo algunos uno de los ejemplos más claros. Esta es sólo la primera parte. La próxima semana abordaré algunos rasgos personales de vampiros energéticos para su identificación, tipos de vampirismo, empezando por el auto vampirismo, cómo detectar y enfrentar esto. Decía Morihei Ueshiba O’sensei: “Tu espíritu es el verdadero escudo. Hacer del corazón del universo tu propio corazón”. Las Cosas Simples.
Por Vanessa Bauche
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