Son casi las 12 de la noche, como puede verse a través de la ventana, y regreso de trabajar, así me lo impone mi ocupación, y de pronto se me antoja un café. Y aquí está uno de mis juguetes favoritos: un juguete costoso, lujoso, elegante. Una máquina de Nespresso que me permite tener café expresso en la comodidad de mi hogar todas las mañanas y a veces, muy de vez en cuando, en las noches.
Por Nicolás Alvarado
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