¿Ahí se me estará viendo la oreja? ¿Y todavía se me estará viendo roja? Todavía me arde un poco, desde anoche, desde las ocho de la noche de ayer que me arde la oreja y terminé aquí, en el Ministerio Público, en una oficina de la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal en la Coordinación Territorial de Coyoacán. ¿Y por qué terminé aquí? Pues no, la aventura no es glamorosa, no es de espionaje internacional, es más bien triste.
Por Nicolás Alvarado
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