Premiado por la Feria del Libro de Guadalajara en 1991, Nicanor Parra hizo un discurso que es joya de ironía y carta amorosa a México, a Juan Rulfo y a la antipoesía. Veintiún años después, ahora que la Feria estuvo dedicada a Chile, se presentó una exposición antológica de sus obras visuales que permanecerá un tiempo en el Hospicio Cabañas y que vale mucho la pena ser visitada. Una fabulosa panorámica de su mundo irónico, poblado de cosas de todos los días que nos dicen cosas excepcionales.
Por Alberto Ruy-Sánchez
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