El amante que con tino es mirado se transforma, en el instante queda poseído. En la mirada, quietas, las agitaciones de los amantes florecen contenidas, esperan y son esperadas, son vaticinio.
MÁS EN Opinión
Jorge Zepeda Patterson
Manual para sobrevivir a un ataque de Trump
""Asumiendo, sin conceder, que Trump informe al mundo cualquiera de estos días que Estados Unidos ful..."
Muna D. Buchahin
Anonimato
""El anonimato en las comunicaciones, alguien que tenga teléfono que no esté registrado como millones..."
Rubén Martín
Imperialismo sin complejos
""La nueva política internacional de Estados Unidos ahora ya no pretenderá encubrir sus ambiciones de..."


