Historia de lo inmediato

Álvaro Delgado Gómez

Ante el odio de Trump, la unidad

"La unidad de los mexicanos es fundamental para una negociación tan compleja como la que está iniciando el Gobierno de México con Estados Unidos".

México está condenado para siempre a la vecindad territorial con Estados Unidos y cuando se vaya Donald Trump, en tres años, se iniciará otra fase de la misma práctica imperial de ese país, más hipócrita o más cruda o más cruel. El vínculo económico binacional es también indisoluble, se renueve o no el T-MEC, y por eso es momento de exhibir con pragmatismo nuestras fortalezas y ventajas como nación, incluyendo movilizaciones de los sectores productivos en defensa de los intereses nacionales y nuestra soberanía.

Ahora que este martes 20 de enero se cumple un año de la toma de posesión de Trump como Presidente de Estados Unidos en su segundo periodo, convertido en una maquinaria de odio y guerra contra el mundo y hasta contra sus compatriotas, debe considerarse la movilización popular como un recurso político legítimo en estos momentos delicados para la relación bilateral actual y futura. Sólo nos tenemos a nosotros mismos.

Hace 10 meses, el 4 de marzo, la Presidenta Claudia Sheinbaum convocó a los mexicanos al Zócalo para el domingo 9, ante la decisión unilateral de Trump de imponer 25 por ciento de aranceles a las exportaciones mexicanas, pese al T-MEC. Tras un diálogo telefónico, el estadounidense los suspendió y la movilización se celebró ya sin la amenaza.

Desde entonces, aunque los aranceles se han aplazado, las amenazas prevalecen ahora que se ha iniciado la discusión sobre el futuro del T-MEC, que puede naufragar. Un respaldo popular explícito a la Presidenta de México y a su equipo negociador podría ser positivo, sobre todo cuando México apuesta a mantener y estrechar la relación que beneficia a ambas naciones, con Canadá incluido.

Es claro que la inmensa mayoría de los mexicanos repudia cualquier agresión de Estados Unidos a nuestra integridad territorial, así sea para combatir a los criminales, tanto como reprobó la invasión militar de ese país a Venezuela para secuestrar a su Presidente, Nicolás Maduro. Nuestra condición de vecino y socio obliga a la negociación, sí, pero no cancela las acciones populares que demuestren ese rechazo.

La más reciente encuesta de Demotecnia-De las Heras muestra que el 76 por ciento de los mexicanos tuvo menciones negativas a un posible ataque del ejército de ese país contra instalaciones del narcotráfico y sólo 17 por ciento tuvo menciones positivas. El 66 por ciento apoyó la postura de la Presidenta Sheinbaum de que México se coordina, no se subordina a Estados Unidos. Ella misma tiene un respaldo popular del 70 por ciento.

El periódico El Financiero publicó, a su vez, una encuesta en la que el 57 por ciento de los mexicanos opinó que la acción militar en Venezuela no es justificable y 54 por ciento respaldó la postura de México de rechazar la invasión militar a ese país.

Es decir, en México hay un rechazo a las acciones bélicas de Estados Unidos contra países, incluyendo obviamente el nuestro, que tiene justificación histórica, por la pérdida de más de la mitad de su territorio, y actual con las amenazas de Trump. Eso, aunque los estadounidenses lo saben, hace falta hacerlo más explícito, con la convocatoria a manifestaciones de los sectores productivos al margen, al lado o al margen del Gobierno.

Es obvio: El Gobierno de México debe hacer su parte, no sólo en el terreno de la negociación comercial, sino en algo políticamente más cualitativo. Somos un país que, pese a los problemas de violencia e inseguridad en varias zonas, es estable política, económica y socialmente. Una agresión militar de Estados Unidos sólo generaría inestabilidad que también le afectaría.

Estados Unidos tiene en el sur a un vecino y socio de fiar, con cadenas productivas que le garantizan los insumos de calidad que requiere, más aún que Canadá, y cuyo desarrollo social implica tener menores incentivos para migrar a ese país. ¿Qué sentido tiene maltratarlo?

Pero al mismo tiempo que el Gobierno de México negocia con el de Trump, los mexicanos y de manera particular los organismos empresariales, gremiales, académicos, estudiantiles y populares deben considerar tomar acciones para defender los intereses nacionales, incluyendo llegado el momento manifestaciones en todo el país.

La unidad de los mexicanos es fundamental para una negociación tan compleja como la que está iniciando el Gobierno de México con Estados Unidos, quizá ya sin Canadá. Los intereses nacionales van más allá de las rivalidades políticas y eso también es importante hacerlo explícito ante un personaje como Trump y sus halcones.

Álvaro Delgado Gómez

Álvaro Delgado Gómez es periodista, nacido en Lagos de Moreno, Jalisco, en 1966. Empezó en 1986 como reportero y ha pasado por las redacciones de El Financiero, El Nacional y El Universal. En noviembr... Ver más

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