Ana Lilia Pérez
ICE, peor que la pandemia
12/02/2026 - 12:04 am
"Médicos en representación de cada especialidad expresaron su creciente preocupación, explicando cómo el ciclo de miedo, el terror que ejerce el ICE va cobrando vidas".
El mensaje lleno de simbolismos del “Juntos somos América” y la bandera de cada uno de los países del Continente resonó en el estadio Levi's de Santa Clara, California, durante el show de medio tiempo del Super Bowl. El clásico del futbol americano en su emisión número LX se tornó el más latino de su historia en el que lo central no fue el partido sino la presentación que en el medio tiempo tuvo Benito Antonio Martínez Ocasio, Bad Bunny, el cantante puertorriqueño que en el evento más estadounidense habló y cantó en español, el idioma que parece “prohibido” en tiempos del fascista gobierno de Donald Trump.
A las afueras del estadio activistas habían distribuido miles de toallas con el mensaje “ICE out”.
Han pasado ya varios días y esos minutos sobre el escenario se mantienen en las páginas de medios de comunicación y con mucha más intensidad en la discusión pública en redes sociales, porque la presentación del medio tiempo que tanto encolerizó a Trump, se convirtió en un manifiesto político en el que con música el puertorriqueño dejó un potente mensaje: "Lo único más poderoso que el odio es el amor".
El mensaje cobra fuerza en tiempos en que en Estados Unidos tener piel morena, negra, amarilla, marrón o hablar un idioma distinto al inglés, se ha convertido en el mayor riesgo de ser víctima de la violenta estrategia de terror que han desplegado los agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas, ICE (Immigration and Customs Enforcement), cuyas prácticas les han valido el sobrenombre de la Gestapo estadounidense.
Ya en los Grammy el premiado Bad Bunny había cerrado su agradecimiento con un "¡Fuera ICE!" ante asistentes que portaban también botones con el "ICE out" impreso.
El "ICE out" se ha convertido en la principal consigna de protesta contra las políticas migratorias de Trump dentro y fuera de Estados Unidos.
En Italia durante la inauguración de los Juegos Olímpicos de Invierno se escucharon abucheos contra el vicepresidente James Vance y el “Fuera ICE” se leía en las movilizaciones que los italianos desplegaron por las principales plazas porque los repudiados agentes estadounidenses llegaron también como parte de la seguridad de la delegación de ese país que viajó a Italia para los Olímpicos.
El "ICE out" no es sólo un eslogan sino un llamado a que se ponga freno a las atrocidades cometidas por esos agentes que en ciudades estadounidenses como Minneapolis están generando afectación tal que ha sido calificada por los médicos allí residentes como “peor que la pandemia”, relacionado con que, por el terror a las violentas detenciones, las personas están dejando de acudir a los servicios médicos y salas de emergencia, aun cuando tienen condiciones críticas de salud, inclusive quienes tienen padecimientos crónicos que ponen en riesgo su vida, y las mujeres embarazadas.
“Nadie merece morir o sufrir por cómo se ve, como habla o dónde nació”, decía una de las médicas que, hace unas semanas, en representación de más de tres mil 100 profesionales de la salud de Minnesota en conferencia de prensa detallaron cómo la estrategia de terror con que actúa el ICE está resultando devastador para la salud de las personas.
Así, la que el gobierno de Trump calificó como la operación de inmigración mayor en la historia de Estados Unidos se ha vuelto una de las mayores crisis en materia de derechos humanos, una crisis humanitaria, ya que a partir de que se recrudecieron los abusos del ICE los agentes han irrumpido también en consultorios y clínicas para hacer detenciones, lo que, según expusieron los médicos, ha tenido un efecto “escalofriante” y perjudicial “en todos los que necesitan atención médica”.
“Nunca he visto este nivel de caos y miedo en la atención médica para los pacientes y para nuestros equipos de salud. Es trágico e impensable. Es más desafiante que la parte aguda de la pandemia en muchos aspectos”, decía otra de las médicas.
Hablaron de cómo las familias están evitando acudir a recibir atención clínica que podría salvarles la vida porque tienen miedo de salir de sus casas. Pacientes que han dejado sus tratamientos, o quienes llegan de último momento con infecciones terribles y complicaciones que llevan a pérdida de extremidades y pérdida de vida; de apendicitis reventadas que podrían haberse detectado días antes, pero la persona tuvo demasiado miedo de salir de su casa por la presencia del ICE.
Describieron casos de pacientes cuyas condiciones crónicas han empeorado, de lesiones que no se tratan, de complicaciones prevenibles que se han vuelto mucho más serias. De madres que les llaman alarmadas porque sus bebés tienen problemas para respirar, pero ellas temen salir.
En el Capitolio estatal, uno a uno, médicos en representación de cada especialidad expresaron su creciente preocupación, explicando cómo el ciclo de miedo, el terror que ejerce el ICE va cobrando vidas: además de quienes han sido asesinados a sangre fría por los agentes de inmigración, o muerto bajo la custodia del ICE, están aquellas personas que aun y cuando padecen enfermedades graves o situaciones de emergencia clínica no acuden al hospital por terror a que se les detenga en las calles.
Una pediatra, en representación de más de mil pediatras de Minnesota describió como la violenta actuación del ICE está afectando a los niños que presencian lo que ocurre en sus comunidades. Habló de casos de niños traumatizados, aletargados, deshidratados, cuyos padres han sido detenidos mientras esperaban el autobús junto a ellos.
“Deberíamos estar todos muy preocupados, porque la exposición a la violencia y la amenaza de separación familiar causa trauma en los niños, cuando la aplicación de la ley de inmigración ocurre en o cerca de lugares donde los niños deberían estar seguros, como hogares, escuelas, hospitales, los niños experimentan un miedo que altera su sentido de estabilidad.
“Hemos visto a niños boca abajo con esposas frente a sus escuelas públicas, adolescentes han sido arrancados de sus hogares sin abrigos en temperaturas bajo cero y sin la presencia de sus padres. Están siendo traumatizados, van a ser traumatizados toda una generación para la cual los recursos de salud mental tendrían que ser ilimitados durante los próximos años”, detallaron.
El acoso por parte de los agentes del ICE, dijeron los médicos, se ha hecho extensivos contra ellos, por la campaña de perfil racial que los agentes de inmigración usan para sus detenciones.
Es la segunda vez en la historia que médicos estadounidenses acudieron ante los congresistas para explicarles la difícil situación, la primera vez fue durante la pandemia de COVID. Hoy califican la crisis que está generando el ICE como “una catástrofe”. Una crisis de vida o muerte.
Que la política que Trump llama “migratoria” en realidad es racismo. “Se trata de un gobierno racista que está cazando a personas negras y marrones sin importar su estatus migratorio. Porque en estos tiempos en ese país salir de casa con piel negra o marrón significa que podrías no volver a casa”, dijo otra de las médicas.
En Minnesota las detenciones indiscriminadas con perfilamiento racial, ha hecho que detengan también a miembros de las comunidades nativas originarias de ese territorio. A raíz de las detenciones arbitrarias ilegales a ciudadanos estadounidenses nativos originarios, los consejos indígenas prohibieron la presencia de ICE en sus comunidades.
Multitudinarias protestas contra el ICE se registran cada día, desde el asesinato de Renee Good y después el del enfermero Alex Pretti ocurridas en enero, las manifestaciones se intensifican, porque las acciones del ICE también se recrudecieron deteniendo ya no sólo migrantes, sino personas con estatus de refugiado, o ciudadanos estadounidenses cuyo fenotipo es, a juicio de la Gestapo de Trump, “sospechoso” de ser indocumentado, o aquellos estadounidenses que participan en las protestas, lo que ha llevado a familias a vivir escondidas independientemente de su estatus de ciudadanía.
La crisis provocada por el ICE se va extendiendo. Ante el Congreso estadounidense se ha expuesto también que los impactos que en la economía están teniendo en algunas ciudades ya registran pérdidas económicas mayores que las que tuvieron en la era del COVID por negocios restringiendo cada vez más sus horarios o cerrando de manera definitiva, lo que significa empleos perdidos, trabajadores sin ingresos para pagar el alquiler o comprar comida.
La respuesta social ante los abusos del ICE son protestas, vigilias, huelgas; entre la comunidad la organización, el uso de silbatos para alertar de las redadas, el apoyo entre vecinos, la acción comunitaria a la que se sumaron los médicos alarmados por la situación de sus pacientes.
El reclamo civil crece, porque, como expusieron médicos estadounidenses, lo que está ocurriendo en ese país como consecuencia de la política migratoria del trumpismo, es peor que la pandemia, es la política del odio, un odio que arrebata vidas.
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