Julieta Cardona

El amor es también un contrato

24/03/2012 - 12:03 am

Hice una lista de mis votos matrimoniales para cuando decidamos comulgar por medio de un papel. Los hice también para leértelos a puerta cerrada mientras me dices lo mucho que me amas, lo mucho que nos amas, lo poco que toleras el matrimonio y lo poco que nos toleras cuando hablamos de matrimonio.

Los escribí para que te espantes, para que me grites y me jalonees, para que terminemos teniendo sexo desenfrenado después otra pelea sin razón; los escribí para prepararte un té y decirte con tono serio que debemos hablar; los escribí para que me sonrías aún más después de recitarlos todos; los escribí para que me digas que no y de inmediato me tomes de la mano advirtiendo un serio viaje que dure lo que duremos tú y yo.

- Te amaré con tanta fuerza que te querrás romper.
- Cuando Mateo (el gato) abandone nuestra casa, sabremos que el hogar no tiene futuro, entonces nos iremos.
- Hablaré de nuestro amor sin morderme la lengua aunque lo haga a tus espaldas.
- Seré tu silencio cuando el ruido te ensordezca, la sombra en el calor.
- Comparé caramelos, mentas, chocolates; siempre habrá en tu buró.
- Te prometo una Casiopea en nuestro techo.
- Te haré el amor también en verano, un poco más de calor no nos ahogará, te juro.
- Le pondré asfalto a la entrada de nuestra casa para que no te pierdas entre tanto césped.
- Te prometo buscar un amor con la caducidad de nuestros huesos y lo largo de nuestras arrugas.
- Dejaré la puerta abierta para cuando te sacudan los impulsos y después quieras regresar.
- Pintaré las bicicletas de rojo porque a ti te gusta más que a mí.
- Te perdonaré cuando tiendas mal nuestra cama.
- Prometo esperarte al filo de nuestra siguiente vida, así, en la puerta de entrada.
- Pegaré listones rojos en los árboles, en el asfalto, en las flores, por si olvidas el camino de regreso a casa.
- El río con el mar. Así te buscaré.
- Sólo cuando nos lastimemos más de lo que nos amamos te dejaré ir y me iré yo.

Al final escribí todo esto porque necesitaba otro pretexto para responderte a ti, a mí, a los dos, que sí, que sí me quedo contigo. Si olvidas ser feliz a mi lado nada tiene remedio, ni siquiera la tozudez. No hay letras pequeñas en el contrato, pero tengo un par de alas para cuando debamos separarnos y no nos sean suficientes los pies por los pasos tan cortos, desganados, malheridos.

Y que si rompemos una promesa sea porque violentamos el intento de caber en un mismo lugar, y fue imposible.

MÁS EN Opinión

MÁS EN Opinión